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El Haina, el puente y la gente

POR  DOMINGO ABRÉU COLLADO 


La carretera Sánchez tiene varios tramos sobre ríos, tramos a los que se les llama puentes. A veces hay gente sobre el puente, a veces hay gente bajo el puente… y ahora me acuerdo de Pedro Guerra y su “debajo del puente del río hay un mundo de gente, abajo, en el río, en el puente…”

Pero esto no está para poesía. Menos cuando el par de “dominicanos” que ustedes ven en la foto y que pintan el puente, se deshacen de la lata (que ven en la otra foto flotando en el agua) tirándola al río, vacía de pintura, pero con una buena cantidad para contaminar parte del río.

Y el par de “dominicanos” -sin duda alguna- piensa que no están haciendo el menor daño con ello. Simplemente se deshacen de una lata vacía que no va ha hacer más daño que los cientos de toneladas de metal que han acumulado algunas personas en la margen norte del Isabela, junto al otro puente, el que va a Villa Mella, por ejemplo.

Ahora, ¿cuantos millones de pares de “dominicanos” están actuando de la misma manera? Y no solamente pensando que los ríos soportan todo lo que se les tire, sino que las calles, el monte y el resto de gente misma soporta todo lo que se les tire.

Para alguna gente esto no es más que falta de educación… ¿Ah sí? ¿Y dónde queda el sentido común?

Con la historia de la “falta de educación” tenemos a cientos de miles de dominicanos tirando sus desperdicios a las calles en vez de juntarse y buscar alternativas para deshacerse de ellos de manera que no dañen el entorno ni afecten a los demás.

Con la historia de la “falta de educación” tenemos a cientos de inversionistas acabando con bosques en las riberas de ríos para construir urbanizaciones sin la menor planificación ambiental y sin el menor interés por el bienestar de los compradores.

Con la historia de la “falta de educación” tenemos a choferes que se ganan hasta tres mil pesos en un día esquilmando pasajeros, y muchos de ellos participando en asaltos y violaciones. Con la misma historia de la “falta de educación” tenemos a cientos de “buhoneros” ocupando las aceras de varias avenidas, conculcando el derecho de los ciudadanos a caminar libremente por éstas, pero además, manoseando a toda mujer que pasa y observando carteras para birlar.

Por la supuesta “falta de educación” nuestras jóvenes se empeñan en desvestirse más para poder ofrecer alternativas sustitutas a su incapacidad intelectual.

Con la historia de la “falta de educación” tenemos a miles de jóvenes enganchados en “naciones” para escapar de responsabilidades y recurrir a la forma fácil de hacer dinero a través del crimen, el robo, el tráfico de narcóticos y el chantaje.

De igual manera se repite el cuento de la “falta de educación” con la participación de la Policía en todas las esferas del crimen y sirviendo de respaldo al crecimiento de bandas en todo el país.

Es cierto que nos falta educación, pero más falta nos hace una disposición del Estado para deshacerse de todo lo que signifique clientelismo político y económico en el manejo de nuestras instituciones, medios de comunicación, empresas, organizaciones sociales y políticas llamadas a trabajar por el orden en términos de Nación.