En la historia reciente, San Juan de la Maguana, simboliza lucha, dignidad y resistencia. Pero hoy, más que nunca, ese saludo debe ampliarse, no olvidemos a Cotuí, donde el costo ambiental de la minería ya no es una advertencia, sino una realidad documentada.
La reciente decisión del presidente Luis Abinader, de detener el proyecto minero en la loma de Romero, impulsado por la empresa GoldQuest, en San Juan, marca un punto de inflexión en el debate nacional. La medida no surgió en el vacío, fue resultado de una amplia movilización social que alertó sobre los riesgos para fuentes hídricas vitales como la presa de Sabaneta. Miles de ciudadanos, desde profesionales hasta campesinos, expresaron su preocupación por el posible impacto ambiental.
El propio Gobierno había insistido en que el proyecto aún estaba en fase de evaluación ambiental y sin permiso de explotación, lo que evidenciaba que el conflicto no era técnico solamente, sino profundamente social y político.
La reciente decisión del presidente Luis Abinader, de detener el proyecto minero en la loma de Romero, impulsado por la empresa GoldQuest, en San Juan, marca un punto de inflexión en el debate nacional. La medida no surgió en el vacío, fue resultado de una amplia movilización social que alertó sobre los riesgos para fuentes hídricas vitales como la presa de Sabaneta. Miles de ciudadanos, desde profesionales hasta campesinos, expresaron su preocupación por el posible impacto ambiental.
El propio Gobierno había insistido en que el proyecto aún estaba en fase de evaluación ambiental y sin permiso de explotación, lo que evidenciaba que el conflicto no era técnico solamente, sino profundamente social y político.
En este contexto, la minería representada en gran escala por empresas como Barrick Gold, deja de ser un simple motor económico y se convierte en un tema de supervivencia ambiental. Cotuí no es una hipótesis; es un precedente.
Por eso, la decisión en San Juan no puede verse únicamente como un acto político coyuntural. Es, en el fondo, una respuesta a una lección ya aprendida o al menos sufrida en otra parte del país. La sociedad dominicana parece estar diciendo, no queremos repetir la historia.
El debate real no es “minería sí o no” en abstracto. Es si el Estado tiene la capacidad institucional, técnica y ética de garantizar que la explotación de recursos no destruya las bases mismas de la vida, el agua, la tierra y la salud de la gente. Y hasta ahora, los hechos en Cotuí generan más dudas que certezas.
“Salve San Juan, no olvidemos Cotuí”, deja de ser un simple recurso retórico. Es una advertencia. San Juan representa la resistencia preventiva; Cotuí, las consecuencias de no haber prevenido a tiempo.
Si algo revelan estos acontecimientos recientes es que la lucha ambiental en la República Dominicana, ya no es marginal. Es un eje central del debate nacional. Y en ese debate, el agua no el oro debería ser el verdadero recurso estratégico.
Porque al final, un país no se sostiene sobre lo que extrae del subsuelo, sino sobre lo que logra preservar en la superficie.
Acción Verde | El Portal Ambiental de la República Dominicana Todo lo relativo al Medio Ambiente y Recursos Naturales con énfasis Cambio Climático y Areas Protegidas
