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Gracias al Metro y la Cumbre

rsanchez12Gracias a los titulares de los periódicos, a las bocinas incansables de los programas programados, y a los demás medios de comunicación masiva, el país cambió a partir del 28 de enero, cuando se inauguró la cumbre del gobierno y sus aliados.

Por las noticias destacadas, los comentarios y apologías repetidas hasta el cansancio, parece que desde esa fecha vivimos en un nuevo país transformado por los medios.

Ya no existe, y parece que nunca haya existido la nada graciosa repartidera de dinero entre los Diputados que realizó el administrador de la Lotería Nacional, que de ponto se creyó Santicló con la potestad de repartir a su gusto el dinero del Estado.

No ha habido escándalo de la Sund Land, dinero tomado para la campaña reeleccionista como un préstamo para que el pueblo lo pague, sin autorización del congreso. Préstamo ilegal, pretendidamente legitimado en una decisión mostrenca de la Suprema Corte, la misma de los jueces inamovibles, alguno de los cuales siguen inamovibles e inconmovibles aunque la sospecha salpica a parientes muy cercanos.

Ya no hay una caterva de oficiales militares envueltos en actos de narcotráfico y de delincuencia. Ya desaparecieron de los titulares las ejecuciones a mansalva, justificadas como intercambio de disparos, dejando en todos las dudas de si algunas de ellas no serán riñas entre bandas, unas uniformadas y otras no.

Ya se borraron los reiterados incumplimientos y violaciones a acuerdos, diálogos y cumbres anteriores. Las promesas incumplidas como la de disminuir el gasto público, volaron como mariposas de San Juan de la memoria. Ya emigraron para siempre, como las oscuras golondrinas, los puestos inorgánicos en el país y el exterior, con ninguna función y altos salarios.

Los titulares hablan de un gobierno excelente porque hizo un metro e inauguró el dialogo número cuarenta. Aunque no haya cumplido ninguno de los Acuerdos de los treinta y nueve diálogos anteriores.

Gracias al diálogo y al metro, magnificados por los millones de la publicidad palaciega, el país ha cambiado.

Lamentablemente, el cambio solo ha sido en los titulares y los medios.

Porque “aquí abajo, abajo, cerca de las raíces”, nada ha cambiado.