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Carta Pública a Naciones Unidas, dedicatoria Serenata Vespertina por Los Haitises

 

Santo Domingo D. N.
16 de septiembre de 2009
 
Valerle Julliand 
Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas 
En la República Dominicana

Distinguida señora representante:
La Organización de las Naciones Unidas nació en circunstancias difíciles para la humanidad.
Aún el olor a humo y a pólvora llenaba los caminos y los campos. Las ciudades destruidas. Los inmensos e innumerables pabellones de la muerte se erigían como evidencia de los horrores que los odios cultivados podían inferir a los pueblos ajenos y propios. Naciones Unidas nació para la paz.
 
Ralph Bunche, primer negro en recibir el Premio Nobel de la Paz y uno de los grandes misioneros de las Naciones Unidas, en su discurso de aceptación del galardón el 11 de diciembre de 1950, hizo señalamientos y advertencias totalmente validas aún:
 
“Las palabras utilizadas por los estadistas de nuestros días ya no tienen un significado común. Tal vez nunca lo tuvieron. Libertad, democracia, derechos humanos, moralidad internacional, la paz misma significan cosas diferentes para diferentes hombres. Las palabras en un flujo constante de propaganda -en sí misma un instrumento de guerra- son empleadas para confundir, desorientar y degradar al hombre común. La democracia es prostituida para dignificar la esclavitud; la libertad y la igualdad son tenidas por buenas para algunos hombres, pero negadas a otros por sociedades supuestamente «democráticas»; en las llamadas sociedades «libres», los derechos humanos individuales son gravemente negados; se inician aventuras agresivas bajo el disfraz de la «liberación».
 
La verdad y la moralidad son trastocadas por la propaganda, bajo el cínico supuesto de que la verdad es cualquier cosa que la propaganda pueda inducir a la gente a creer. La verdad y la moralidad, por lo tanto, están gravemente debilitadas como defensas contra la injusticia y la guerra.”
 
Desde entonces las Naciones Unidas han tenido que lidiar con las presiones y manipulaciones de los poderes facticos del planeta, mientras persigue objetivos misionales que contrapesan a esos poderes.
 En Irak, en Kenia, en Granada, en Kosovo, en Bosnia, en Medio Oriente las palabras de Ralph Bunche resultaron proféticas.
 Pero este misionero ejemplar legó en el discurso citado otras reflexiones dignas de ser recordadas hoy y siempre:
        
 “Las Naciones Unidas se esfuerzan por ser realistas. Entienden bien la fragilidad del hombre. Se dan cuenta de que para que haya paz en el mundo, ésto debe lograrse a través de los hombres y con los hombres, con su naturaleza y errores, casi como es ahora. Se hace un esfuerzo intenso para llegar a los corazones y las mentes de los hombres con las peticiones vitales de paz y comprensión humana, hasta el punto en que las actitudes y las relaciones humanas puedan ser constantemente mejoradas. Pero éste es un proceso de educación internacional, o de mejor educación para la vida internacional y, en el mejor de los casos, es gradual. Los hombres cambian sus actitudes y hábitos lentamente y sólo rencorosamente divorcian su mente del temor, la sospecha y los prejuicios.”

“Las Naciones Unidas en sí, no son más que un crucero de los pueblos del mundo. Reflejan, por lo tanto, los típicos temores, sospechas y prejuicios que envilecen las relaciones humanas en todo el mundo. En las delegaciones de los sesenta Estados Miembros y en la Secretaría Internacional, en la que la mayoría de ellos están representados, pueden encontrarse cualidades individuales de bondad y maldad, honestidad y subterfugio, valor y timidez, internacionalismo y chauvinismo. No podría ser de otra forma. No obstante, las actividades de todos están dentro del marco de una gran organización internacional dedicada a las imperativas causas de la paz, la libertad y la justicia en el mundo.”
“Las Naciones Unidas es ineludiblemente, una organización de gran debilidad y gran fuerza a la vez.”
 
“Sometida a grandes presiones por los grandes intereses y los poderes y fuerzas que se disputan el control del mundo,  nació para proteger a los más pequeños y débiles.
 
Trabajar en ella, ser parte de ella es un acto inconmensurable de amor a la vida, a la paz, a la verdad, a la justicia, al hombre en el sentido más grande y profundo que pueda tener ese vocablo.”
 Hoy queremos, desde lo más profundo de nuestros corazones, cantar para y por ustedes, bailar por y con ustedes, vivir la poesía. En fin, recuperar esa dimensión humana a la que dedicó su vida Ralph Bunche, prototipo del burócrata comprometido con la razón misional de la ONU. 

“Vale la pena subrayar que las Naciones Unidas existen no sólo para preservar la paz, sino también para hacer posibles los cambios, incluso los cambios radicales, sin un trastorno violento. Las Naciones Unidas no tienen intereses creados en el status quo. Buscan un mundo más seguro, un mundo mejor, un mundo de progreso para todos los pueblos. En la dinámica sociedad mundial, que es el objetivo de las Naciones Unidas, todos los pueblos deben tener igualdad e igualdad de derechos. Los derechos de aquellos que en un momento dado puedan ser una minoría-ya sea por razones de raza, religión o ideología- son tan importantes como los de la mayoría, y las minorías deben disfrutar del mismo respeto y protección. Las Naciones Unidas no buscan un mundo cortado con un patrón único, ni creen que ésto sea deseable. Las Naciones Unidas buscan sólo la unidad, no la uniformidad, partiendo de la diversidad del mundo.

No habrá seguridad en nuestro mundo, liberación de la angustiosa tensión, progreso genuino, ni paz duradera hasta que, según las bellas palabras de Shelly, «la voz de la razón, fuerte como la voz de la naturaleza, haya despertado a las naciones».
 
Señora Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en la República Dominicana;  desde el arte, lenguaje universal, venimos a anunciar al mundo a través de ustedes nuestra vocación de paz, nuestro compromiso con la vida y nuestra firme voluntad de defender Los Haitises.
 Cantamos por amor. 

Por ese amor a la vida y a las gentes estamos en la disposición de entregar la vida si fuese necesario.

Para que siempre haya patria.


Luis Carvajal
COMISIÓN AMBIENTAL UASD  
EQUIPO AMBIENTAL ACRD