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Instancia remitida por el Consejo Directivo de la FMP al Ministerio de Medio Ambiente

Debido a las violaciones legales e inconsistencias técnicas y científicas del proyecto de extraer y aserrar madera proveniente del incendio que afectó al Parque Nacional Valle Nuevo el mes pasado, la Fundación Moscoso Puello ha enviado la siguiente comunicación formal al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, instándole a desistir de dichos planes:

Agosto 29, 2014

Señor
Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales
Ave. Cayetano Germosén esq. Avenida Luperón
Santo Domingo.

Vía: Viceministro de Áreas Protegidas y Biodiversidad

Estimado señor Ministro:

Le enviamos un cordial saludo y a la vez nos permitimos informarle que desde su fundación, nuestra organización ha estado íntimamente vinculada con la conservación de la Cordillera Central y específicamente con el Parque Nacional Valle Nuevo cuya creación y límites actuales -plasmados en el Decreto 233-96 de Junio 30, 1996- se basaron en la propuesta que nuestra institución presentó a la Sociedad Civil y al Estado Dominicano en Noviembre de 1994.

A lo largo de más de tres décadas acompañando al Parque Nacional Valle Nuevo y a ese Ministerio, la Fundación Moscoso Puello ha realizado más de 100 publicaciones e investigaciones científicas relativas a este parque nacional, en las que hemos participado como autores o colaboradores.

Entre éstas deseamos destacar específicamente la Evaluación Ecológica Integrada (Fundación Moscoso Puello, 2000) y el Plan de Conservación (Fundación Moscoso Puello, 2006) de esta área protegida, herramientas de planificación elaboradas en sociedad con el Ministerio de Medio Ambiente que sustentan las normativas y acciones de conservación y manejo que rigen hoy este parque nacional.

Resaltamos además el estudio titulado Evaluación del Manejo del Fuego en Ecosistemas de Tierras Altas de la República Dominicana, (Myers et al, 2004), que incorpora normativas y recomendaciones para el manejo del fuego en dichos ecosistemas y que esta específicamente relacionado que el objeto de esta comunicación.

Este compromiso de largo plazo con la conservación y el manejo del Parque Nacional Valle Nuevo nos ha guiado e inspirado por más de treinta años en cada una de las ocasiones en que los recursos naturales y la integridad de esta área protegida han estado expuestos a amenazas.

Hemos enfrentado cada una de estas situaciones con firmeza y decisión, exclusivamente motivados por nuestro compromiso con dicho parque nacional y animados de un sincero espíritu de colaboración con el Estado Dominicano a través de la cooperación con ese Ministerio.

A pesar de nuestra larga trayectoria en el Parque Nacional Valle Nuevo y de que nuestra institución forma parte del Consejo de Cogestión del mismo no hemos sido informados ni consultados sobre las acciones que planea ejecutar y que públicamente ha anunciado ese Ministerio en dicho parque.

Ante la imposibilidad manifiesta de que dicho Consejo de Cogestión fuese convocado por ese Ministerio oportunamente para tratar los hechos ocurridos en el parque, y en interés de continuar nuestra colaboración con las acciones de conservación necesarias luego del reciente incendio forestal, nos referimos a ese Ministerio por esta vía después de tener conocimiento de los planes que se pretenden poner en marcha en el Parque Nacional Valle Nuevo.

Nos hemos enterado de la pretendida instalación de un aserradero para procesar la madera afectada por el incendio ocurrido en el Parque Nacional Valle Nuevo, y de otras acciones planificadas en esta área protegida, al conocer las declaraciones oficiales contenidas en un video que ha publicado en su página web el Ministerio.

Esta carta constituye el requerimiento formal que por este medio hace Fundación Moscoso Puello al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para que desista de ejecutar los planes que ha anunciado en dicho video oficial.

Para sustentar esta solicitud de desistimiento, presentamos en esta comunicación razones Legales, Ecológicas, Técnicas, Científicas y Económicas que esperamos ese Ministerio pueda sopesar debidamente.

Y es que de concretarse, estas acciones constituirían una grave amenaza que atentaría contra la integridad ambiental del Parque Nacional Valle Nuevo y su biodiversidad, tendría el potencial de desatar la tala indiscriminada de sus bosques y la destrucción del entorno, históricamente expuestos a la voracidad de intereses que ven en ellos un recurso dispuesto para su provecho, y constituirían además una violación a las leyes ambientales aplicables (Constitución de la República Dominicana, Art. 15 Párrafo, Art. 67; Ley 64-00, Art. 18 numeral 4, Art. 34 numeral 19, Art. 35 numerales 1, 2, 4 y 5, Art. 132, 136 y 137; Ley 202-04, Art. 14 Categoría II, Art. 37 Categoría IIA numeral 14; Decreto 233-96).

Además, las explicaciones y motivaciones que el Ministerio esgrime para justificar las acciones planificadas, carecen de asidero técnico y científico, un requisito riguroso cuando se tiene la responsabilidad de gestionar recursos naturales de los cuales bien puede depender el futuro de la Nación.

No es ocioso recordar que las micro cuencas hídricas existentes dentro del Parque Nacional Valle Nuevo nutren las presas, las hidroeléctricas y los embalses de Jiguey, Aguacate, Valdesia, Sabana Yegua, Rincón, Blanco y Pinalito y alimentan los sistemas de irrigación Ysura, Yuna-Caracol, Marcos A. Cabral así como el Contra-embalse de Las Barias, el Acueducto de Santo Domingo y los acueductos de Bani, Bonao, Constanza, Jarabacoa, La Vega, San Cristóbal, Santo Domingo y Villa Altagracia, supliendo también numerosos acueductos rurales.

Así, estas obras de infraestructura proveen agua potable para más del 70% de la población dominicana, sus sistemas de irrigación son un sostén imprescindible para la seguridad alimentaria nacional y sus hidroeléctricas producen un porcentaje razonable de la generación eléctrica del país. En resumen el Parque Nacional Valle Nuevo es una activo imprescindible para el sostenimiento del desarrollo de la Nación y para el mantenimiento de la calidad de vida de todos los dominicanos. Por tanto, su salud ecológica, requerida para la provisión de estos servicios es de elevado interés nacional. Toda acción que pudiese comprometerla debería ser ponderada juiciosamente.

En el referido video se declara, citamos: “…el aserradero nos ayudara para recuperar el propio parque…”

Debemos puntualizar que el fuego es un componente natural en los bosques de pinos de la Española, habiéndose documentado su ocurrencia hace unos 40,000 años en el Valle de Bao (Horn et al, 1999). De hecho, en estos bosques el fuego juega un rol más dinámico que en otros bosques de alta montaña de la América Tropical (Horn & Sanford, 1992) pues se ha comprobado científicamente la ocurrencia de múltiples incendios desde el inicio del Holoceno hace mas de 10,000 años (Horn et al, 1999) incluyendo un incendio de grandes proporciones ocurrido hace unos 4,000 años en Valle Nuevo, revelado a partir del análisis de sedimentos estratigráficos colectados en la Sabana de los Robles, Sabana Queliz, Nizaito y La Pirámide (Horn & Kennedy, 1999). La correlación cronológica de las muestras de carbón colectadas en lugares tan distantes evidenció la extensión de este incendio que cubrió todo el altiplano de Valle Nuevo.

Para entender aun más la historia y el rol del fuego en la Cordillera Central en 1996 se elaboro una cronología maestra de fuego usando técnicas dendrocronológicas estandarizadas (Stokes y Smiley, 1996) en una colección de más de 300 núcleos y cortes de individuos de Pinus occidentalis var. Schwarzt de más de 200 años de edad, colectados en varias localidades del Parque Nacional Valle Nuevo, seleccionados con el mayor número de cicatrices de fuego y la mejor preservación para muestreo (Arno & Sneck, 1977). El análisis de estas muestras corrobora la activa dinámica del fuego y su rol en el mantenimiento de estos bosques en las dos últimas centurias (Kennedy et al, 2000).

Por tanto, y a pesar de estar sometidos a un comprobado régimen de fuego por más de 40,000 años el Parque Nacional Valle Nuevo y toda la Cordillera Central contienen hoy las mayores y mejores muestras representativas del Bosque de Pinos de la Española y del Bosque Nublado de la Española, considerados sobresalientes a nivel regional por las más destacadas organizaciones conservacionistas del planeta y por los más renombrados científicos de la especialidad.

Por tanto, asumir que la instalación de un aserradero “…ayudara para recuperar el propio parque…” es una afirmación que carece de base técnica o científica pues es un hecho comprobado científicamente que estos bosques tienen una efectiva capacidad de renovarse mediante su propia regeneración sin la intervención del hombre, como lo vienen haciendo a través de milenios.

Basta observar las áreas de Valle Nuevo que fueron afectadas por el incendio forestal en Febrero, 1983 que hoy se encuentran cubiertas por bosques de pino densos sin que fuera necesario aserrar los arboles afectados por ese evento.

En otra parte del video publicado por ese Ministerio se expresa la intención de instalar viveros y realizar labores de reforestación, citamos: “…para rescatar los lugares afectados haciendo plantaciones nuevas…”.

La noción de que el bosque afectado por el incendio debe ser rescatado carece también de rigor técnico o científico como hemos demostrado en los cinco párrafos anteriores avalados por algunos de los científicos más destacados del planeta en la materia con décadas de investigación en el propio Parque Nacional Valle Nuevo.

Esta presunción ignora además las experiencias previas fallidas del propio Ministerio en 1983 (entonces Dirección Nacional de Parques) cuando se decidió -bajo el mismo argumento de “rescatar” el bosque- la instalación de un vivero en el paraje de El Valle Nuevo (conocido también como El 25) en el cual se alcanzo la producción de unas 500,000 plántulas de pino que al ser trasplantadas en las áreas afectadas por el incendio no pudieron resistir el clima extremo de Valle Nuevo y perecieron o crecieron atrofiadas y estériles generando cuantiosas pérdidas económicas y ecológicas.

De igual manera, una reciente plantación de pinos realizada hace unos tres años en el paraje de Nizaito corrió la misma suerte, a pesar de que en esta ocasión el vivero fue establecido en las instalaciones de ese Ministerio en Constanza como una forma de permitir el crecimiento de las plántulas en un ambiente de clima moderado antes de su plantación final dentro del parque. Al año de su plantación en Valle Nuevo más de la mitad de las plántulas sembradas habían perecido. Hoy no queda un solo individuo en pie en dicho lugar.

Es evidente que en elevaciones superiores a los 2,000 metros sobre el nivel medio del mar la producción y plantación de plántulas de Pinus occidentalis var. Schwarzt resulta una actividad tanto costosa como netamente improductiva en contraposición con aquellas plántulas producidas por la regeneración natural que logran crecer y desarrollarse normalmente hasta su madurez.

Es un hecho comprobado que el bosque de pinos de la Española necesita del fuego para eliminar la latencia de sus semillas, y requiere además la permanencia de la biomasa proveniente de las especies vegetales quemadas que al descomponerse producen tanto el sustrato para la germinación de las semillas que luego del evento están en capacidad de germinar en una alta proporción, como los nutrientes para el desarrollo de las plántulas que la regeneración natural produce.

Lo procedente seria incrementar las acciones de vigilancia y protección para asegurar que la regeneración del bosque prospere sin impedimentos. Es necesario recordar que la destrucción de los bosques en el Parque Nacional Valle Nuevo se incremento de un área deforestada de unas 35,000 tareas en 1994 a más de 130,000 tareas en la actualidad debido a la debilidad de los esfuerzos de vigilancia y protección que no han sido capaces de contener la agricultura expansiva, ilegal e insostenible que utiliza mano de obra de inmigrantes ilegales que realizan sus faenas en condiciones paupérrimas que algunos han considerado como un régimen de neo esclavitud.

No debemos olvidar además el exorbitante costo en que el Estado debería incurrir para reforestar el área incendiada que suma unas 75,000 tareas. Según el Plan Maestro Actualizado para el Manejo de las Cuencas Altas del Rio Yaque del Sur (Fundación Sur Futuro, 2002) que se basa específicamente en el área afectada por el incendio que tratamos, el costo de reforestar una hectárea con plántulas de Pinus occidentalis var. Schwarzt ascendía a RD$57,000.00 por hectárea en el año en que se realizo este estudio, vale decir que la labor que ese Ministerio pretende realizar tendría hoy un costo sustancialmente mayor a los RD$285 Millones de pesos, considerando que este costo de reforestación por hectárea debe ser actualizado tanto por efectos de la inflación y la devaluación monetaria como por la lejanía y la inaccesibilidad del lugar incendiado.

Para asumir esta labor, comprobadamente innecesaria y técnicamente improductiva como ya hemos comprobado, ese Ministerio debería invertir un porcentaje sustancial de su presupuesto anual, lo que le obligaría a suspender una proporción importante de sus actividades y entrar en un virtual estado de quiebra económica e institucional.

Ese Ministerio debe analizar seriamente si sus planes son suficientemente razonables considerando la irracionalidad técnica del mismo, los daños que ocasionara al ambiente, las experiencias fallidas de reforestación en Valle Nuevo que reseñamos en párrafos anteriores, el astronómico costo de la labor requerida y considerando además que la propia naturaleza nos viene demostrando desde hace 40,000 años que ella tiene la capacidad de devolvernos a mediano plazo un bosque más sano y más denso que el afectado por el incendio, siempre que la regeneración natural pueda ocurrir sin perturbaciones causadas por el hombre.

Tampoco debemos obviar que el corte, extracción y transporte a través del bosque de troncos de pino de una tonelada o mas de peso generara daños al entorno y obligara a la apertura de kilómetros de trochas para su traslado hasta el lugar del aserradero, con la consiguiente perturbación del área, la contaminación por petroquímicos y otros desechos generados por la actividad.

El video publicado por ese Ministerio también expresa lo siguiente, citamos “…al eliminar todas estas malezas nosotros estamos eliminando combustibles…”, sugiriendo que esto minimizara la ocurrencia de nuevos incendios.

Esta afirmación es también técnicamente inexacta. La eliminación de combustibles en la forma de hojas y desechos (no de troncos) de naturaleza vegetal es una práctica de manejo de fuego utilizada como acción preventiva para evitar la ocurrencia de fuegos de copa o de corona (Myers, 2004), que no son deseables por sus efectos devastadores en el bosque. Pero esta práctica es absolutamente desaconsejada para realizarse luego de un incendio pues como ya indicamos eliminaría la biomasa remanente, un componente esencial e imprescindible para la regeneración y la salud del futuro bosque.

Más aun, uno de los más connotados expertos internacionales en ecología del fuego, el Dr. Timothy Ingalsbee lo desaconseja taxativamente, citamos “Los tocones y troncos generados por fuego realizan muchas funciones ecológicas vitales para los suelos forestales, ríos, vegetación y vida silvestre (Ingalsbee, 2003)”, aclarando conceptualmente: “…el termino recuperación es apropiado sola para las plantaciones de explotación forestal en las que el principal objetivo de manejo es la extracción del valor del producto Madera a expensas de otros valores económicos y ecológicos (Ingalsbee, 2003)”. Continua expresando “…debe rechazarse la afirmación de que la cosecha de recuperación es una herramienta válida para la rehabilitación o restauración forestal (Ingalsbee, 2003)”.

Y concluye de manera categórica indicando lo siguiente, citamos “Mientras más aprenden los científicos sobre los valores ecológicos de grandes tocones y troncos muertos por el fuego más claro se vuelve que recuperar árboles quemados es echar a perder los sistemas boscosos (Ingalsbee, 2003).”

Es imprescindible además resaltar que en un área protegida las plantas endémicas y nativas, sus desechos y restos no son malezas; ellas constituyen las comunidades vegetales naturales y son consideradas como uno de los principales Objetos de Conservación por cuya existencia precisamente se declara un área protegida como tal, para asegurar su conservación y permanencia y garantizar que el territorio este regido por las fuerzas de la naturaleza de forma que los procesos ecológicos se desarrollen sin interferencias externas y que el área protegida pueda proveer servicios ambientales sostenidamente que en el caso del Parque Nacional Valle Nuevo son:

➢ Producción de agua
➢ Captación de carbono atmosférico
➢ Moderación del clima
➢ Producción de nitrógeno orgánico
➢ Control de la erosión
➢ Regulación de los flujos hídricos
➢ Hábitat de refugio, alimentación, reproducción y crianza de especies endémicas, nativas y migratorias.

Como puede verse, el Parque Nacional Valle Nuevo es un área protegida cuya conservación y manejo sostenible constituye una necesidad estratégica para la Nación Dominicana por la provisión de estos servicios.

Pero además, es imprescindible y legalmente obligatorio mantener imperturbables estas comunidades vegetales y los suelos sobre los que ellas se asientan pues constituyen además ecosistemas que contienen una diversidad sobresaliente a nivel regional por sus elevados niveles de endemismo, existiendo en estos ambientes plantas y animales que moran de manera natural en ellos y no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Esta singularidad otorga al Parque Nacional Valle Nuevo una alta prioridad para la conservación a nivel regional.

En efecto, se estima que más del 93% de las mariposas, el 91% de los mamíferos, el 90% de los anfibios, el 82% de los reptiles, alrededor del 41% de las plantas vasculares y 32% de las aves son endémicos, vale decir que solo ocurren en los ambientes naturales de Valle Nuevo, no existiendo en ningún otro lugar del mundo.

Por tanto es estrictamente necesario que toda acción planificada este basada en investigación científica publicada, desdeñando acciones que no están sustentadas en el más estricto rigor técnico y evitando planes que incorporen la perturbación innecesaria de estos ambientes naturales.

Como ya comentamos este gran incendio consumió aproximadamente 75,000 Tareas Nacionales de bosques de pino denso, que representan el 20% de este ecosistema en el Parque Nacional Valle Nuevo (Fundación Moscoso Puello, 2000), área que constituye una proporción significativa de este tipo de bosque lo que aconseja actuar en una forma consistente con la preservación de los referidos servicios ambientales que el área provee y la protección de la biodiversidad, todo lo cual requiere el reforzamiento de las acciones de vigilancia y protección para asegurar la continuidad de los procesos ecológicos que aseguren una efectiva y rápida regeneración del bosque incendiado.

Por todo lo anterior la Fundación Moscoso Puello insta de la manera más cortes al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales a desistir de su decisión de aserrar los arboles afectados por el reciente incendio forestal en el Parque Nacional Valle Nuevo, desistir de sus planes de extraer la biomasa existente dentro del entorno de dicho parque nacional y desistir asimismo de su propósito de instalar viveros para la producción y plantación de plántulas dentro del mismo.

Y recomendamos, también de la manera más cortes, que en contraposición a las actividades planificadas que carecen de sustentación técnica y científica se aborde la ejecución de un plan para fortalecer las acciones de vigilancia y protección mediante el incremento y capacitación del personal dedicado a estas tareas, mejorando y pagando puntualmente sus salarios, proveyéndoles su equipamiento con sistemas de comunicación y transporte, disponiendo la construcción de nuevas infraestructuras de protección en los parajes de Aguas Blancas, el Castillo, Montellano, La “U”, Cuevitas, La Nuez y Vallecito de los Manieleros, y la adopción de medidas que pongan freno al incremento de la agricultura expansiva que ocurre de manera ilegal dentro de los límites del Parque Nacional Valle Nuevo a la vista de todos.

Esto ahorraría al Estado cientos de millones de pesos que se gastarían de manera improductiva en las acciones que ahora contempla el Ministerio y ofrecería a este activo ambiental la oportunidad de regenerar el área incendiada, continuar produciendo en mayor cantidad y calidad los servicios ambientales que de manera pasiva y silenciosa viene proveyendo miles de años antes de que la raza humana poblara estas tierras.

Aprovechamos para reiterarle nuestros sentimientos de consideración,

Atentamente,

CONSEJO DIRECTIVO:

Lic. Vilma Benzo de Ferrer (Presidente de la Asamblea Fundadora)
Lic. Luis Arambilet (Presidente)
Lic. Ricardo Briones Castillo (Vicepresidente)
Dr. Roberto Rodríguez Mansfield (Tesorero)
Ing. Expedy Pou (Vocal)
Andrés Ferrer (Secretario)

Vía: http://moscosopuello.wordpress.com/

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