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Greenpeace culpa a Canadá y a lagunas legales por el barco a la deriva

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El caso del «barco fantasma» Lyubov Orlova, que se encuentra a la deriva en el Atlántico, es fruto de la dejadez canadiense y de las lagunas en las leyes mundiales, según dijo hoy un portavoz de la organización ecologista Greenpeace.

Charles Latimer, encargado de las campañas oceánicas de Greenpeace en Canadá, también criticó en declaraciones a Efe la posición de las autoridades canadienses, que se han desentendido del navío a pesar de que el incidente se inició en sus aguas.

Según varias informaciones periodísticas de hoy, el barco estaría ubicado frente a las costas irlandesas.

El Servicio de Guardacostas de Canadá, que dejó de tener información sobre la ubicación del navío el pasado 4 de febrero, se negó a contestar preguntas de Efe sobre el Lyubov Orlova y remitió al Consejo de Seguridad del Transporte de Canadá (CST), que no contestó las llamadas de Efe.

CST ha iniciado una investigación para determinar cómo se produjo el incidente que provocó la liberación del Lyubov Orlova, pero ha advertido que la pesquisa tardará al menos un año.

El Lyubov Orlova, nombrado por una famosa actriz rusa de las primeras décadas del siglo XX, es un crucero ruso con capacidad para 237 pasajeros y 100 metros de eslora, que efectuaba recorridos turísticos por el Ártico.

En 2010, el crucero fue confiscado por las autoridades canadienses después de que la empresa Cruise North Expeditions demandara a sus propietarios rusos para intentar recuperar los costes de un viaje que fue cancelado.

El barco se quedó varado en el puerto de San Juan de Terranova durante más de dos años hasta que fue vendido por los tribunales canadienses por 275.000 dólares a una empresa dedicada a convertir en chatarra navíos en desuso.

Finalmente, a finales de enero, su nuevo propietario contrató un remolcador para trasladar al Lyubov Orlova a Santo Domingo, para ser desguazado. Según informaciones de medios de comunicación canadienses el barco está infectado de ratas.

Pero un día después de empezar su viaje, las amarras que unían al Lyubov Orlova al remolcador se rompieron en medio de las turbulentas aguas del Atlántico norte y las autoridades canadienses ordenaron al remolcador que volviese a puerto sin el crucero ruso.

La decisión de las autoridades canadienses de permitir primero que el Lyubov Orlova fuera remolcado en medio de tormentas en el invierno y luego que obligase al remolcador a regresar a puerto sin el navío ha sido criticada por expertos.

Mac Mackay, un experto marino de Halifax (Canadá), en declaraciones al periódico The National Post a finales de enero, cuestionó las decisiones de las autoridades canadienses, y dijo que «si el Lyubov Orlova acaba en una playa será interesante ver quien tiene la responsabilidad de la limpieza. Y si se hunde, habrá contaminación».

Latimer también dijo que es «inaceptable» que Ottawa se haya lavado las manos y argumentado que porque el barco está en aguas internacionales no tiene ninguna responsabilidad.

«Estoy seguro que Canadá tiene alguna responsabilidad de acuerdo a la Convención de la ONU sobre la Ley del Mar», dijo Latimer.

El portavoz de Greenpeace recordó que Canadá fue uno de los países, junto con Rusia, Estados Unidos y Venezuela, entre otros, que se opusieron en la cumbre Río+20 al establecimiento de reservas marinas, «lo que podría evitar este tipo de problemas en el futuro».

Latimer añadió que el caso del Lyubov Orlova es una muestra más de que las aguas internacionales son como el «salvaje Oeste».

«No existen herramientas globales para garantizar la protección de los océanos», añadió Latimer.

Las consecuencias del caso pueden ser graves; desde una colisión en alta mar hasta daños medioambientales.

La asociación ecologista francesa «Robin des Bois» ya avisó el pasado 20 de enero que el Lyubov Orlova es una «amenaza inminente para el medio ambiente».

Si el barco llegara a colisionar, naufragar o tener alguna avería, «liberaría inmediatamente o a medio plazo hidrocarburos (…) y otros líquidos técnicos tóxicos», además de otros materiales contaminantes, indicó «Robin des Bois» en un comunicado, en el que también responsabilizó a Canadá de la situación. EFE

Por: El Nacional