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El calor mata a corales caribeños

El calor mata a corales caribeños

Por: Stephen Leahy

Las aguas del mar Caribe están más calientes que nunca antes y los corales de la región se están blanqueando y empiezan a morir, advierten expertos.

El fenómeno se observa sobre todo en las Antillas Menores, en el Caribe Sur, dijo Mark Eakin, coordinador del programa Coral Reef Watch de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

La temperatura es más elevada que en 2005, cuando un grave caso de blanqueamiento afectó buena parte del Caribe. Casi 60% de los corales murieron entonces en las estadounidenses Islas Vírgenes, declaró Eakin a Tierramérica.

La temperatura del agua alcanza en esa región su punto máximo entre septiembre y octubre.

Es probable que el área afectada por el blanqueamiento de corales se amplíe hacia el este y llegue hasta Nicaragua, pasando por la isla de La Española (Haití y República Dominicana) hasta Puerto Rico y las Antillas Menores, y hacia el sur a lo largo de las costas caribeñas de Panamá y América del Sur, advirtió el mes pasado Coral Reef Watch.

“Esto puede ser peor que en 2005, a menos que algunas tormentas tropicales mezclen las aguas cálidas de la superficie con las más profundas y frías”, dijo Eakin. Los arrecifes coralinos se encuentran en menos de 1% de los océanos del mundo, pero albergan entre 25 y 30% de todas las especies marinas. Alrededor de 1.000 millones de personas dependen directa e indirectamente de ellos para subsistir.

Se trata de uno de los ecosistemas esenciales para la supervivencia humana, señala la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un trozo colorido de coral es una colonia de miles de animales diminutos, los pólipos, que producen en torno de ellos esqueletos de piedra caliza con forma de taza, utilizando el calcio del agua marina.

Generación tras generación de pólipos que viven, construyen y mueren van formando los arrecifes, un hábitat para sí y para muchas otras especies de flora y fauna.

Los colores de los corales los proporcionan las algas zooxanthellae, que cubren los pólipos, les proporcionan alimento –azúcares y aminoácidos– y a cambio obtienen un lugar seguro para vivir con la luz suficiente para su fotosíntesis. Esta perfecta relación simbiótica, que ha funcionado durante 250 millones de años, se rompe cuando el agua se calienta demasiado o se contamina. Las algas mueren, lo que puede apreciarse en el blanqueamiento, y los pólipos se quedan sin alimento y se hacen muy vulnerables a las enfermedades.

Antes de la década de 1980, se había registrado un solo gran episodio de blanqueamiento. Un aumento de 1 ó 2 grados de la temperatura máxima estival alcanza para disparar el proceso.

Cuanto más tiempo dure esa temperatura, mayor es la decoloración. Los corales pueden recuperarse si la situación se prolonga unas semanas.

El recalentamiento de la atmósfera, derivado de la emisión de gases invernadero que desprende la quema de combustibles fósiles, está calentando gradualmente los océanos. En julio, la temperatura de las superficies marinas registró un pico de 62 décimas de grado sobre el promedio del siglo XX, según la NOAA.

En Asia sudoriental, los océanos se recalentaron cuatro grados por encima de lo normal en mayo. Se blanquearon entre 60 y 80% de corales de varias zo         nas cerca de Indonesia, Vietnam, Sri Lanka, Tailandia y Malasia, y algunos murieron, según estudios del Programa de Indonesia de la Wildlife Conservation Society.  Se cree que esta vez el blanqueamiento será peor que en 1998, cuando acabó con 30% de los corales del océano Índico y del Pacífico occidental y central, sostuvo la organización conservacionista. Aquel año, 16% de los corales del mundo murieron. Hasta la década pasada, la sobrepesca, la contaminación y el desarrollo económico costero eran las principales causas de las muertes de los corales. Esas amenazas persisten, a pesar de la creación de áreas marinas protegidas y de reservas donde está prohibida la pesca.

Pese a las buenas intenciones, esos esfuerzos no son efectivos, dijo a Tierramérica el ecólogo marino Peter Sale, del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas.

“La mayoría de las áreas marinas protegidas no funcionan. Las llamamos ‘parques de papel’”, agregó. Tienen problemas de administración y de diseño y no toman en cuenta la realidad de que los arrecifes no pueden existir en aislamiento.

Si el desarrollo costero genera contaminantes o sedimentos que fluyen hacia el océano, los arrecifes cercanos estarán acabados aunque se encuentren en un área marina protegida, dijo Sale.

Glaciares argentinos se baten en retirada

Marcela Valente

BUENOS AIRES,  (Tierramérica).   Los glaciares argentinos, junto a los de Chile los más extensos de América del Sur, encajan el daño del cambio climático mientras se yergue sobre ellos la amenaza de la minería y de grandes proyectos de infraestructura vial. Una ley para protegerlos fue nuevamente postergada.

Los glaciares son inmensas reservas de agua dulce vitales para alimentar ríos, lagos y napas subterráneas. Pero el  aumento de la temperatura del planeta está achicando su capacidad de cumplir esas funciones.

“El cambio climático es el causante principal de la retracción, pero también la industria del petróleo, la minería a gran escala, el turismo de alto impacto y las obras de infraestructura los afectan”, dijo a Tierramérica el glaciólogo Ricardo Villalba, director del estatal Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).

Entre 1984 y 2004 el retroceso de los glaciares en ocho áreas estudiadas fue, en promedio, de entre 10 y 15%, agregó. En algunos casos la pérdida es mayor, como en el glaciar Upsala, en la austral provincia de Santa Cruz, que se reduce en forma acelerada. Es el segundo más grande de América del Sur, con una superficie aproximada de 870 kilómetros cuadrados.

Otros glaciares son más estables o incluso se expanden, como el Perito Moreno. Ambos alimentan el Lago Argentino.

Expertos de Ianigla y de organizaciones ecologistas promovieron una ley para preservar estas masas de hielo, que fue aprobada por el Congreso legislativo en 2008, pero vetada por la presidenta Cristina Fernández, para quien resultó “excesiva” una prohibición prevista de actividades productivas en esos hielos.

Tras ese fracaso, la Cámara de Diputados votó en agosto de este año un nuevo texto, que se iba a someter a debate del Senado el 8 de este mes. Pero los senadores resolvieron posponerlo hasta el día 30.

La mayor resistencia procede de legisladores de provincias mineras, como San Juan y La Rioja, en el occidente del país.

El texto del nuevo proyecto “es mejor” que el anterior, a juicio del activista Hernán Giardini, del capítulo argentino de Greenpeace, pues establece que “los glaciares constituyen bienes de carácter público”.

La iniciativa “protege el recurso, restringe actividades que amenazan los glaciares y exige un inventario con información necesaria para la adecuada protección y el monitoreo” de esos hielos, dijo Giardini a Tierramérica.

Además, prohíbe cualquier actividad que implique “destrucción o traslado” de glaciares, y “en particular” aquéllas que entrañen el uso de sustancias contaminantes y productos químicos o generación de residuos, y fija severas sanciones para los infractores.

El proyecto establece la creación de un inventario nacional de glaciares, una herramienta clave que quedaría en manos de los especialistas del Ianigla. Si se promulgara la ley, el Instituto estará facultado para dar el visto bueno a cada iniciativa productiva o de infraestructura.

Así, proyectos polémicos como el de Pascua Lama –una mina de oro a rajo abierto en territorio chileno y argentino, a cargo de la corporación canadiense Barrick Gold– serían sometidos a la auditoría del Instituto y podrían suspenderse si no hay garantías de preservación de los glaciares. Pascua Lama está en una zona de hielos que abarca la norteña región chilena de Atacama y la occidental provincia argentina de San Juan.

Con una inversión prevista de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares, la empresa estima que explotará durante 21 años la mina, que cuenta “con reservas comprobadas de 17,8 millones de onzas de oro” y “718 millones de onzas de plata”, según indica su sitio web. Las obras ya están en construcción y se prevé que la producción comenzará en 2013.

Breves

HONDURAS

Cuestionan contratos de energía renovable

TEGUCIGALPA,  (Tierramérica)  Comunidades de la región noroccidental de Honduras y grupos católicos cuestionaron la decisión del Congreso legislativo de otorgar 40 contratos de energía renovable a empresas vinculadas con la contaminación. La Diócesis de Copán y  sacerdotes jesuitas  dijeron que la adjudicación se hizo a espaldas de las comunidades.

CHILE

Agricultores contra

Termoeléctrica

SANTIAGO,   (Tierramérica).  Una delegación de la Comunidad Agrícola Totoral de la  comuna de Copiapó entregó  una carta al embajador de Brasil en Chile, Mario Vilalva, solicitando al Gobierno de ese país que no apoye la construcción de la central termoeléctrica Castilla, del empresario brasileño Eike Batista. La empresa dice que cuenta con el apoyo del Estado brasileño.

VENEZUELA

Nube tóxica sobre Guayana

CARACAS,  (Tierramérica)  Una neblina con partículas de basura planea este mes sobre Ciudad Guayana,  600 kilómetros al sudeste de Caracas. La urbe tiene casi un millón de habitantes y es asiento de las industrias de hierro, acero, aluminio e hidroelectricidad. «La principal causa es que el relleno sanitario de Cambalache desde hace años es usado como simple vertedero de desechos sólidos a los que se prende fuego”.

Via: Hoy Digital

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