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Eleuterio Martínez

Eleuterio Martínez

 

 Especialista en recursos naturales

P.-  ¿Es cierto que la obra de toma de agua del Acueducto Santo Domingo Oriental que acaba de poner en funcionamiento el Presidente de la República se encuentra dentro de un parque nacional y si es así, cuáles son las riquezas naturales que lo sustentan?

R.- Así es. La barrera de salinidad construida justo en la confluencia de los ríos Ozama y Yabacao, es la obra de toma del Acueducto Santo Domingo Oriental y está ubicada dentro del parque nacional Humedales del Ozama. Aunque resulta poco conocida, esta área protegida  la tenemos en el entorno citadino de la capital dominicana, ubicada entre los municipios de Santo Domingo Oriental y Santo Domingo Norte.

¿Qué cuáles son sus méritos? Innumerables y de la más variada índole. En primer lugar, se trata del área de remanso de la cuarta cuenca hidrográfica más grande del país y la segunda muestra más representativa de humedales que posee la República Dominicana. Curiosamente, el río Ozama se remansa en su cuenca media, donde recibe el aporte de innumerables fuentes acuíferas provenientes de los Haitises y la Sierra de Yamasá.

Resultan particularmente importantes los ríos Isabela, Yuca-Dajao, Tosa, Cabón, Sabita y Yabacao, los cuales arrastran enormes volúmenes de agua en tiempos picos de la temporada ciclónica, formando una masa de agua tan grande que promedia decenas de kilómetros de largo e igual magnitud de ancho. Cuando ceden las lluvias y el exceso de agua se escurre hacia el Mar Caribe, entonces se forman múltiples lagunas, caños, manglares, humedales y extensos bosques de galería.

 Después de los numerosos cursos de agua, la riqueza natural que más llamativa e impresionante, es el conjunto de lagunas que como un rosario de perlas cristalinas se alinean en racimos a lo largo del curso principal, en medio de los tributarios y entre caños y manglares. Se destacan por su hermosura y singularidad, las lagunas Manatí, Flamenca, Rincón de Clara, Enea, Alejandro, El Puente, Marucho, Escondida, Salada, Tiburón y Cornelio, que son las de mayor tamaño.

Pero este parque nacional tiene un mundo de potencialidades para el desarrollo ecoturístico y la recreación, comenzando por sus más de 50 kilómetros navegables, las ceibas varias veces centenarias, la extraordinaria diversidad de ambientes, de aves migratorias, nativas y endémicas, las sinuosidades de sus meandros y sobre todo, el abrigo interminable que tejen sobre sus aguas, los inmensos bosques de galería del curso principal y tributarios directos.