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Viviendo de la basura

viviendo_deEn el área de trabajo de Kenny Antonio de las Flores se respira un vaho putrefacto donde pululan las moscas. Aquí los olores – que suelen tener una presencia efímera en el ambiente- nunca se desvanecen. Kenny -de 24 años- viste una sucia camiseta blanca con un suéter azul debajo, gorra con el pico de lado, bermuda crema embadurnada de mugre, cinturón fucsia de chica, calcetines enlodados hasta la rodilla y zapatos dispares. Ahora es mediodía y acaba de salir de su espacio laboral con un saco al hombro. En él lleva alambres y otros metales -previamente considerados como basura – que venderá para obtener entre 200 y 400 pesos allí mismo, en el vertedero de Duquesa.

El reciclaje en el país funciona desde los vertederos  y con los «buzos» que van recogiendo en los contenedores de las casas, cuenta Domingo Contreras, asesor en materia de residuos sólidos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Otra modalidad son las guaguas con altoparlantes desde las que alguien vocifera «estufa vieja, nevera vieja, cama vieja, batería vieja compramos»; eso y cualquier otro electrodoméstico o artículo considerado por la mayoría de la gente como carente de valor o utilidad tras terminar su ciclo de vida. A ellos les compran intermediarios que revenderán los materiales a empresas recicladoras, entre las que hay exportadoras.

Rudial Rodríguez compra chatarras en Villa Consuelo, pero sólo a los «guagueros» porque -dice- «los buzos siempre andan con problemas» y suelen llevar tapas de alcantarilla picadas. Paga nueve pesos por el kilo de hierro, 20 por la libra de aluminio y 85 por la de tarjetas madre de ordenadores (mother board). Las baterías las compra a 800 pesos si son de inversores y a 400 las de vehículos.

Tanto él como otros compradores de chatarra afirman que sólo compran cobre de bobina -a 100 pesos la libra- porque cuando van a venderlo a las empresas exportadoras la Dirección General de Aduanas supervisa el camión y si llevan cobre de alambres eléctricos los someten a la Justicia, tras las denuncias de que éste se obtiene por el robo del tendido eléctrico.

Otros comerciantes de Villa Consuelo compran galones plásticos a 5 pesos la libra y botellas de la Cervecería Nacional Dominicana a 80 centavos la unidad.

Compra – venta de materiales reciclados en Villa Consuelo

Material

Compra (RD$)

Venta (RD$)

Hierro (kilo)

9

10

Baterías Inversores *

800

900

Baterías Vehículos *

400

450

Aluminio **

20

22/23

Tarjetas madre **

85

90

Cobre **

100

110

Plástico **

5

7

Botellas de cerveza *

0.8

1

* Unidad; ** Libra

 

 

Según estadísticas del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), en los últimos seis años, el país exportó 902, 220,767 dólares en desperdicios de metales, vidrio, plástico, papel y cartón. De éstos, 699, 260,757 fueron por concepto de exportación de desperdicios de metales como el hierro, acero, cobre, bronce, níquel y aluminio. La exportación de cobre sumó 127, 423,838.16 dólares en tal período.

*****

Mientras los compradores de Villa Consuelo reciben los materiales reciclados en sus puestos, los «buzos» del vertedero esperan la llegada de los camiones recolectores para hurgar en la basura buscando desperdicios, principalmente de metales, y cuya venta les reporta ingresos que pueden ser los únicos que perciben. Así hace Kenny, que tiene horario de oficina y desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde está en Duquesa esperando que llegue la basura para buscar «sus cuartos», lo único que le importa.

No es hasta mayo del 2013, con la celebración de la semana del reciclaje, cuando el Ministerio de Medio Ambiente empieza a formar alianzas público-privadas para unificar los criterios de una política integral de manejo de residuos sólidos -indica Domingo Contreras- lanzada recientemente con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

La valorización

Para el asesor de Medio Ambiente es un avance que la Ley de Residuos Sólidos -actualmente en la Cámara de Diputados- obligue a unas normas de envase a las industrias porque si el frasco tiene un valor económico los buzos lo buscarán para venderlo a las recicladoras.

-El industrial que vende un producto tiene que crearle un valor al envase para que en la cadena del reciclaje haya el incentivo de perseguir la recuperación, comenta.

Kenny Antonio de las Flores es un buzo del vertedero de Duquesa

Kenny dice que sólo llegó al primer grado de la primaria y no muestra consciencia alguna por el reciclaje como mecanismo para librar al ambiente de desperdicios contaminantes. El reciclaje sólo tiene importancia porque es su medio de subsistencia.

-La tendencia es a la valorización. Por eso (…) este primer año desarrollamos una alianza muy fuerte con el sector privado porque todo lo que demuestre que tiene potencial económico y de negocio ya funciona por sí mismo, sostiene Domingo Contreras.

Con este planteamiento coincide la ecologista Ginny Heinsen, del Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal (CEDAF), considerando que debe existir una «responsabilidad extendida del productor». Para Heinsen, «las botellas plásticas los industriales las han hecho tan baratas que nos están dando un problema porque las están vendiendo como si fuera basura».

Propuestas 

Una propuesta de la ecologista es que se busque la forma de recuperar los envases de leche tetrabrik del desayuno escolar, pudiendo ser una alternativa que los mismos suplidores se encarguen de recogerlos para reutilizarlos.»Tú tienes que iniciar donde hay volúmenes cuantiosos para que haya un impacto», expresó.

Heinsen sugiere que los supermercados calculen el valor de las fundas de la compra separado de los artículos, como una forma de crear conciencia en la población. «Nosotros lo que sugerimos es que se cobre por las fundas… ese residuo no puede ser dado gratis». Y esa medida generaría «un cambio de comportamiento porque hay un valor».

Para Ginny resulta increíble que el país exonere de impuestos la materia virgen -extraída del petróleo- con la que se hacen los plásticos mientras -sostiene- se pretende cobrar impuestos a los plásticos reciclados y a la basura separada de industrias como las zonas francas.

El asesor Domingo Contreras expresa que como parte de la política integral de manejo de residuos sólidos, este año trabajarán con 18 municipios -en los que se concentra el 90% de tales residuos- para lograr que se comprometan a recolectar la basura separada, como destaca que ha hecho San José de las Matas, en Santiago. Aparte de éste están dentro de esta etapa del proyecto los municipios de Higüey, Samaná, San Pedro de Macorís, La Romana, Villa Altagracia, Bonao, Moca, La Vega, Cotuí, San Francisco de Macorís, Puerto Plata, Baní, Azua, Barahona, Sabaneta, Mao y Santo Domingo Este. Diariamente, en el país se producen unas 10, 500 toneladas de basura.

Ginny Heinsen argumenta que es cuestionable que las alcaldías no hayan hecho un esfuerzo para concienciar a la ciudadanía con relación a las tres «R» (Reduce, Reúsa, Recicla) si la recogida de basura separada significaría -al venderlas a las empresas recicladoras- un ingreso que bajaría el costo de recogida. La ecologista estima que la recogida de cada tonelada (de unas 2,000 diarias en el Distrito Nacional) cuesta unos 40 dólares y si se reciclara podría cubrir ese gasto y quizás ganar dinero adicional.

Si eso sucediera… Kenny dice que «si hay que hacer otro trabajo se hace». La idea, en sí, no le parece buena para él porque vive de la basura que llega al vertedero de Duquesa. Su morada es una casucha que describe como de zinc, tola y madera en Mata de San Juan, un poblado marginal en las cercanías del vertedero. No sabe desde cuando trabaja allí. Cuenta que veía a «todo el mundo» buscando en el botadero y el también fue a buscar… Asegura que es huérfano y cuando se le pregunta por su futuro, no sabe qué responder. Ahora, como todos los días, Kenny debe estar en el vertedero buscando chatarras para venderlas. No le importa el Medio Ambiente, pero vive del reciclaje. «Beber, lo mío; rumbear, lo mío», esa es su filosofía de vida.

Vía: http://www.diariolibre.com/