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Se agotan las reservas de agua del planeta

 

eleuterio-martinez-mini1En medio de un calor sofocante y ante 30,000 personas que se habían congregado en la Plaza de San Pedro para participar en la audiencia pública de los miércoles, el papa Juan Pablo II hizo una pausa, pidió un vaso de agua el cual apuró con la calma que le caracteriza y acto seguido y con un actitud reflexiva miró hacia el cielo, detuvo su vista en el infinito y dijo a los presentes: ëëla falta de agua será tal vez el principal problema contra el cual luchará la humanidad en un porvenir cercanoíí. 

Pero la premonición del sumo pontífice de la Iglesia Católica ya se está conviertiendo en una horrible pesadilla para muchos pueblos, países y hasta regiones enteras del mundo, donde los seres humanos a duras penas logran conseguir cinco litros de agua para satisfacer todas sus necesidades (consumo, higiene y preparación de alimentos), cuando el mínimo indispensable para satisfacer tales requerimientos ha sido estimado por la Organización Mundial para la Salud entre 200 y 250 litros diarios. ¿Sabe usted lo que está pasando con el agua en Madagascar, el Sahel y pueblos subsaharianos, donde la lucha por un poquito de agua limpia representa mayor esfuerzo que el costo que representa conseguir los alimentos indispensables para la superviviencia? 

Eso es lo que está pasando con el agua en el mundo, pero ¿cuál es la situación de nuestro país? Este fue uno de los temas centrales de la ëëCuarta Feria Ecoturística y de Produccióníí, auspiciada por la Fundación Ciencia y Arte, que se desarrolló en la comunidad de Buenas Noches – Hato Nuevo, en el sector de Manoguayabo, entre el 15 y el 23 de los corrientes.

LA CRISIS DEL AGUA SE ADUEÑA DEL PLANETA

 Un río seco es un mal presagio, pero igualmente grave es una fuente de agua contaminada, pues si en el primer caso se evapora la vida con la desaparición del agua, en el segundo ella se convierte en el vehículo de la muerte.

ELEUTERIO MARTINEZ 
Santo Domingo

 ¿Qué tan grave es el problema del agua?, ¿existen razones de peso como para preocupar a la humanidad?, ¿se necesita realmente una cruzada mundial para salvar las fuentes de agua dulce del planeta? y si ello fuese lo aconsejable, ¿cuál es la estrategia más idónea para enfrentar esta crisis que ya ha alcanzado escala planetaria? 
 Durante las actividades iniciales de la ëëCuarta Feria Ecoturística y de Produccióníí que la Fundación Ciencia y Arte acaba de realizar en coordinación con varios organismos e instituciones nacionales e internacionales, tuvimos la oportunidad de conocer y compartir informaciones e inquietudes con relación a la conservación de las fuentes de agua del planeta con un especialista de alta calificación, Se trata Kevin Madonna, el director ejecutivo de la ëëAlianza de Conservación de Agua y Ríosíí, una entidad matriz que agrupa unas 52 organizaciones de ëëConservación de Aguas de Ríos, Bahías, Lagunas, Arroyos y Canalesíí ubicadas en los Estados Unidos, Canadá y América Central.

 El río Hutson

 Durante su presentación en la Oficina de Prensa e Información de la Embajada de los Estados Unidos (USIS), el señor Madonna ilustró a los presentes sobre una experiencia exitosa de la forma en que un grupo de pescadores logró hacerle frente a la problemática de la contaminación del río Hutson (en la ciudad de Nueva York), la cual amenazaba con arruinarle su principal medio de vida. 

 Para la década de los años 80 del siglo pasado la contaminación de las aguas del río Hutson y la bahía que lleva su nombre en su desembocadura en el Océano Atlántico, había alcanzado niveles de contaminación que puso en peligro las poblaciones de especies acuáticas con valor comercial. El declive de la pesca, la pérdida de los valores recreativos y paisajísticos a causa de la contaminación se tradujeron automática e inevitablemente en una merma en la calidad de vida de los moradores de las márgenes o comunidades aledañas a este inmenso cuerpo de agua que atraviesa esta metrópoli. 

 Esta fue la chispa que motivó la organización de los pescadores, muchos de ellos ex-militares provenientes de la marina y la armada norteamericana, para hacerle frente al problema ante la incapacidad oficial para evitar la contaminación. En una primera etapa del trabajo se identificaron las fuentes contaminantes, compuestas principalmente por complejos industriales que descargaban sus efluentes sin tratamiento en el río. Luego se estableció el plan de lucha que incluía hasta métodos violentos. 
 Después de madurar la estrategia y afinar los instrumentos de guerra, comprendieron que no debían caer en el mismo delito de quienes estaban matando el río (violando las normas legales vigentes), por lo que decidieron convertirse en guardianes de la conservación del río actuando en una doble dirección. En primer lugar estudiaron los textos de la legislación sobre agua que estuvieran vigentes y que sirvieran a sus propósitos y en segundo lugar, denunciar ante las instancias legales correspondientes a los contaminadores, iniciando procesos de litigio que pudiesen aportar los recursos necesarios para iniciar la labor de saneamiento. 

 En menos de dos décadas pusieron más de 150 demandas que le reportaron cerca de mil millones de dólares que fueron invertidos en prevenir, eliminar y mitigar las fuentes contaminantes de mayor peso y en estos momentos ya afirman con cierto grado de satisfacción que el río Hutson está naciendo nuevamente y que es tal el progreso alcanzado que se estima que su salud es comparable a la realidad que vivía hace 70 u 80 años atrás.

Filosofía conservacionista

Kevin Madonna dijo que esa estrategia funcionó para el río insignia de la ciudad de Nueva York, pero que existen múltiples alternativas que nada tienen que ver con el litigio y de hecho ya existen experiencias incipientes y muy prometedoras en otros ríos de Estados Unidos, en Canadá y América Central, donde se están empleando métodos que incluyen la educación y la concientización ciudadana, la organización de comunidades aledañas a los cuerpos de agua, la formación de líderes y promotores conservacionistas. 

En medio de las preguntas de los reporteros de prensa que se dieron cita en la Sección de Prensa y Programas de la embajada estadounidense, Madonna explicó que la filosofía de la ëëAlianza de Conservación de Agua y Ríosíí que agrupa 52 entidades en norte y centro américa, consiste en reconocer la autonomía de las organizaciones miembros, respetar sus métodos de trabajo y mantener una estrecha colaboración. De esta manera comparten sus experiencias, discuten métodos de trabajo que puedan ser aplicables a las realidades de los países donde funcionan y crean planes estratégicos, tanto individuales como colectivos. 

La fortaleza de la Alianza o los ëëGuardianes de la Conservación de las Aguasíí reside precisamente en su diversidad, pero que los unen unos principios filosóficos comunes: 
a) Mejorar y mantener la calidad de vida de los moradores de las riberas de los ríos mediante la conservación de la calidad de las aguas. 
b) Crear comunidades dignas mediante el rescate de las fuentes de aguas que han sido fuertemente contaminadas integrándolas, comprometiénmdolas y haciéndolas protagonistas del proceso de saneamiento. 
c) Despertar la conciencia de los moradores de las fuentes de agua para que comprendan que la contaminación es un robo que hacen los contaminadores a la ciudadanía que tienen que cargar con los costos de su irresponsabilidad al arruinar la salud de un recurso natural colectivo para obtener lucro particular. 
Un recurso frágil 
Entre los documentos entregados a la prensa con motivo de la presentación del señor Madonna se destaca un trabajo de Richard Middleton titulado ëëEl Agua Limpia: Un Recurso Frágilíí, donde se destaca la importancia del agua para la vida en todas sus expresiones y se analiza el panorama mundial de la disponibilidad y la escacés de agua dulce. 
ëëEl agua es el material más abundante en la Tierra, pues cubre más del 70% de la superficie de ésta y su volumen total es de casi 1,400 millones de kilómetros cúbicos. Si el agua se distribuyera de modo uniforme sobre el planeta, formaría una capa de casi tres kilómetros de profundidad. Sin embargo sólo una pequeña parte de este total es utilizable por el hombre, tal vez el 0.03%. La mayor parte del agua, es decir el 97%, se encuentra en los océanos o en los mares interiores, y es demasiado salina para la mayoría de los usos prácticos. Casi todo el restante 3% (el 87% más o menos), se haya atrapado en los casquetes polares o en profundos yacimientos subterráneosíí. 
ëëLa distribución y el uso del agua es un tema contencioso y desata a menudo fuertes emociones. Las disputas en torno al agua se pueden suscitar en un solo país o región, pero a veces se refieren a gran parte de un continente. En Africa por ejemplo, más de 57 grandes cuencas fluviales o lacustres son compartidas por dos o más países; cinco de ellas abarcan a seis o más países; el Nilo incluye nueve, y el Níger 10. En todo el mundo, más de 200 sistemas fluviales, que cubren más de la mitad de la superficie terrestre, son compartidos por dos o más naciones. Así mismo muchos acuíferos importantes se extienden a través de las fronteras nacionales, y su explotación por un país cualquiera puede dar lugar a tensiones políticas con los vecinosíí. 
ëëCuando el agua accesible y de buena calidad se torna escasa, las disputas se pueden volver más acaloradas. Se calcula que en 20 de los países del mundo, casi todos ellos en vías de desarrollo, los recursos renovables de agua ya son inferiores a 1,000 metros cúbicos por persona (un nivel que por lo general se considera como una grave limitación para el desarrollo), y que otras 16 naciones tienen recursos que no llegan a los 2,000 metros cúbicos por personaíí. 
Este valioso ëëdocumento verdeíí sigue haciendo un análisis de la forma tan desigual en que se encuentran distribuidos los recursos hídricos dulceacuícolas sobre el planeta, de la gran concentración en cuencas como el Amazonas y el Congo, de donde se dificulta o se hace incosteable llevarla a los lugares más críticos. De igual manera se aborda el problema de los cambios globales del clima, las lluvias erráticas, las inundaciones y la dificultad cada vez mayor de realizar los cálculos de existencias. Se hace una prognosis de la demanda de agua dulce de una población mundial en expansión logarítmica que puede alcanzar los 8,500 millones de seres humanos en el 2025 y continuar creciendo hasta estabilizarse por fuerza mayor en unos 16,000 millones. 
Lo más grave de esta situación es que los recursos de agua dulce son finitos y con tendencia a disminuir; que la cantidad o el volumen es importante, pero que la calidad (cada día más difícil de mantener) resulta indispensable; que escacés y contaminación casi siempre andan de las manos y que lamentablemente, ëëlos más graves problemas del abastecimiento de agua no se deben a tan solo a la escacés absoluta de la misma en relación con la población, sino también a la adopción de políticas erróneas en torno a su uso y a que tales políticas se siguen aplicando por largo tiempo, aún después que sus efectos adversos se han vuelto obviosíí. 

¿Hacia dónde vamos?, no hay dudas de que nos encaminamos hacia horizontes inciertos, donde la vida se puede evaporar con la misma facilidad con que lo está haciendo el agua actualmente de nuestros ríos y fuentes más valiosas.

INQUIETUDES DEL PAPA

En la primera audiencia pública de este mes, siguiendo una tradición semanal de la Santa Sede, el papa Juan Pablo II hizo un apartado en medio del mensaje que dirigía a una feligresía de 30,000 personas congregadas en la Plaza de San Pedro, para pedir un vaso de agua que le permitiera paliar el sofocante calor que hacía, unos 37 grados Celsius potencializados por los candentes rayos del sol. Situación que aprovechó para manifestar su inquietud ante la penuria mundial de la falta de agua y se dirigió a la comunidad internacional para que el agua sea disponible a todas las poblaciones y también a las generaciones futuras. 

Sus palabras iban dirigidas especialmente a los administradores de la ëëFundación Juan Pablo II para el Sahelíí, creada tras el llamado que lanzó en 1980 en Ugadugu en favor de una movilización contra la desertificación en Africa. ëëVeinte años después de ese llamado, éste por desgracia, no ha perdido actualidadíí, afirmó el papa para continuar: ëëNo sólo en las zonas desérticas del norte de Africa, sino también en el planeta, el problema del agua se ha convertido en grave y urgenteíí. Por eso invitó a ëëlos responsables de las naciones adoptar medidas adecuadas para permitir un acceso equitativo a un bien tan precioso para la humanidadíí. 

Y continuó: ëëNo basta pensar en las necesidades de hoy. Tenemos, en efecto, una seria responsabilidad respecto de las generaciones futuras que nos pedirán cuentas sobre nuestro compromiso en favor de los bienes naturales que el Creador confió a los hombres, para que éstos los valoricen con atención y respetoíí. Como el presidente electo Hipólito Mejía se encontraba precisamente por esos lares, esperamos que haya escuchado las palabras del santo padre, si es que no se las repitió cuando le estrechaba sus manos y comentaban la realidad dominicana en ocasión del encuentro de ambos en el Vaticano.

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