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RIO OZAMA: UN CEMENTERIO DE CHATARRAS

eleuterio-martinez-mini1Decenas de barcos hundidos, otros varados, una chatarrera en el Isabela con actividades permanentes de carga y descarga de hierros oxidados, un astillero resguardado en un recodo, un atracadero improvisado en La Barquita y una planta eléctrica flotante en Timbeque sirven de marco a la ‘‘Zona Colonial de Santo Domingo’’, declarada como ‘‘Sitio de Patrimonio Mundial».

Así es, el río Ozama que tiene tanta o más historia que todos los monumentos de la zona colonial juntos, se ha convertido en un ‘‘cementerio de chatarras’’ y aunque es una realidad demasiado eviendente para pasar desapercibida, los poderes públicos no parece darse por enterados y apesar de que el ‘‘Patronato de la Zona Colonial’’ ha pegado el grito al cielo en varias ocasiones por el hollín de las plantas termoeléctricas de Timbeque y la planta flotante ‘‘La Estrella del Norte’’, nada se ha podido lograr para despejar un poco a este ‘‘Sitio de Patrimonio Mundial’’, de la arrabalización tecnológica. 
No estamos hablando de cualquier cosa. Se trata de los primeros y más importantes monumentos históricos del ‘‘nuevo mundo’’, de las huellas dejadas por los primeros colonizadores que pisaron estas tierras, cuyos moradores vivían en la ‘‘edad de la piedra’’, mientras los europeos (a años luz de distancia cultural), se encontraban epilogando la ‘‘edad media’’ Es justamente los resultados concretos de esta simbiosis cultural, perdón, de esta depredación cultural (porque la segunda se tragó por completo la primera), lo que se le quiere presentar a la humanidad; pero sucede que el principal testigo de los hechos y facilitador de las más grandes epopeyas, lo hemos convertido en el vertedero de la basura metálica que ronda por los mares. 
Es cierto que falta una ley ambiental que nos ayude a corregir esta afrenta pública, cultural e histórica, pero ante todo tiene que haber una autoridad y una voluntad política que se traduzcan en acciones concretas, en medidas salvadoras de unos valores que trascienden las fronteras nacionales para erigirse en un ‘‘legado común de la humanidad’’. !Vamos a ver quién responde!

UN PATRIMONIO MUNDIAL AMENAZADO POR LA CONTAMINACION

La Comisión Ambiental de la UASD estima que la situación es ‘‘salvable’’ si se adoptan ‘‘medidas urgentes’’ y a la altura que damandan las circunstancias, recomienda a las autoridades competentes a salir en auxilio del río Ozama 
A pesar de ser la última en recibir el reconocimiento del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, las zonas coloniales de ‘‘La Habana’’ ( en Cuba) y el ‘‘Viejo San Juan’’ (en Puerto Rico) gozaron primero de este privilegio, la ‘‘Zona Colonial de Santo Domingo’’ reune atributos, valores culturales y elementos históricos que la hacen única y original, pues no se puede negar que este fue el punto de partida para todas las hazañas y eventos históricos que se dieron en el continente colombino y amerindio durante el proceso de la colonización. 
Basta con saber que Santo Domingo, no sólo fue la primera capital del Nuevo Mundo o el punto de apoyo de la historia que revolucionó la concepción de humana hasta aquel entonces sobre la superficie terrestre, sino que fue el ‘‘centro de radiación cultural’’ para toda la región del Caribe y el continente dibujado por primera vez por Américo Vespucio. Fue una colonización física, pero ante todo cultural y religiosa. Estos son hechos que no se pueden retorcer y finalmente, como siempre debe ocurrir (aunque no siempre sucede así), este pedacito de tierra fue reconocido por el organismo surgido del seno de las Naciones Unidas que se ocupa de los aspectos o asuntos relacionados con los valores que merecen la pena rescatar en el campo de las ciencias, la educación y la cultura en cualquier rincón del mundo.

Situación actual

Existen miles de razones por las cuales el río Ozama merece que se le proteja y se le devuelva su condición natural y para ello podríamos apelar a los argumentos más simples: ‘‘es la principal fuente de agua que atraviesa la capital dominicana, contiene una gran caudal, posee un estuario extraordinariamente grande, sus recursos paisajísticos son envidiables, divide a Santo Domingo casi en dos mitades, está cargado de historia, acoge en su desembocadura un el principal puerto turístico del país y puede convertirse en un recurso natural invaluable que de ser rescatado, podría reportarle considerables beneficios económicos al Estado dominicano y ser disfrutado plenamente por sus moradores y visitantes’’. 
Pero en las actuales condiciones, el Ozama es algo más que un insulto a la inteligencia popular y una afrenta ciudadana. ¿Se podría justificar que este gran río siga siendo una gran cloaca, un espectáculo deprimente y un atentado permanente a la salud pública sin que ninguna institución oficial se preocupe por ello?, ¿no le parece un exceso de tolerancia oficial que este cuerpo de agua, a estas alturas (siglo XXI), siga siendo el recipiente por excelencia de todos los efluentes industriales que sin el menor tratamiento arrojan las fábricas e instalaciones de igual índole en la costa norte y oriental de la capital?, ¿desde cuándo este río viene siendo el basurero preferido de los barios La Yuca, Cristo Rey, Puerto Isabela (Hoyo de Chulín), La Zurza, Simón Bolívar, Capotillo, Las Cañitas, Gualey, Los Guandules, La Ciénega y todos los desheredados de la fortuna que antes y después del ciclón Georges invadieron la margen oriental del Ozama por el puente de la 17, los barrios consolidades de Los Tres Brazos, Sabana Perdida, La Barquita, Vietnan y Catanga, por donde nunca o rara vez pasa un camión a recoger la basura? 
Pero no es de ello que le queremos hablar esta vez. Esta realidad la conoce toda la ciudadanía capitaleña y hasta los funcionarios de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo, del Ayuntamiento del Distrito Nacional, del Instituto Nacional de Protección Ambiental, de la Secretaría de Estado de Salud Pública y hasta de la Defensa Civil, entre otras tantas que podrían tener una competencia en la solución este problema que a todos nos acusa y nos golpea en la cara. Será con estas o las próximas autoridades, con este gobierno o con el que se va a estrenar, más temprano que tarde, el rescate del río Ozama tendrá que ser un punto clave en la agenda de prioridades. 
Pero lo que no debe esperar a mañana para prestársele la atención que merece, es el caso de la decenas de barcos hundidos y de otros varados que actualmente obstaculizan el flujo normal del Ozama y el Isabela en su carrera indetenible por alcanzar el mar. La Autoridad Portuaria Dominicana y la Marina de Guerra, que en tantas ocasiones han intentado o al menos han informado a la opinión pública de su empeño en buscarle una solución, podrían ofrecerle una respuesta a las inquietudes que en estos momentos tienen diferentes sectores de la ciudadanía sobre esta situación y en particular sobre el barco que acaba de ser abandonado con todo y tripulación en las inmediaciones del puente de la 17 (Francisco del Rosario Sánchez).

Caso Sealink Express

En un amplio reportaje publicado por el LISTIN DIARIO la semana pasada y calzado con la firma de la periodista Emelyn Baldera, se reseña con lujos de detalles los episodios novelescos que han rodeado la nave Sealink Express, que hace ocho meses y no cinco como se ha informado (Octubre 1999 – Mayo 2000), que fue anclada y luego abandonada con tripulación y todo frente a los astilleros Benitez en la margen oriental del Ozama. Este barco de matrícula panameña recibió el permiso correspondiente de la Autoridad Portuaria para descargar una flotilla de 78 automóviles que traía de Puerto Rico, pero una vez concluida la operación no pudo continuar su ruta por el Caribe porque supuestamente se le presentaron desperfectos mecánicos que debían corregirse antes de salir nuevamente mar afuera. 
Las informaciones respecto a las razones por la cual se abandona la nave tienen todos los matices y hay quienes opinan que existen otras aún desconocidas o que las autoridades a lo mejor no se han percatado. En primer lugar se alegó que una misión panameña oficial vino al país a solicitar un impedimento de salida de la embarcación del puerto dominicano por los desperfectos mecánicos que tenía, luego se afirmó que todos los problemas se circunscribían a fallas en el sistema eléctrico de la nave y por último se sabe que el dueño de la embarcación, señor Kristian Metzaros (puertorriqueño), solicitó a la tripulación (11 ucranianos y un venezolano) abandonar el barco sin pagarles sus salarios correspondientes, a lo que éstos se negaron. 
Ante tales circunstancias la tripulación solicita impedimento de salida para el señor Metzaros y reclama ante la fiscalía del Distrito Nacional el pago de 121 mil dólares de salarios atrasados, para lo cual la justicia le otorgó un plazo de 15 días. No se sabe como lo logró, pero el dueño del barco hace ratos que abandonó el país y la tripulación ha tenido que subsistir de la caridad pública, pues desde Diciembre 1999 el propietario de la nave se negó a seguir alimentando este personal, y desde entonces están rodeados de todos los peligros, heridos algunos y enfermos otros. 
Este drama humano clama una solución urgente, la cual va a llegar en cualquier momento, pero lo triste es que posiblemente la nave no vuelva a moverse de allí y tenga que sumarse a los tantos casos similares que existen a lo largo del estuario Ozama – Isabela, agravando la contaminación de por sí excesiva allí existente, como ha ocurrido con la nave que permanece en el malecón, frente a frente a la calle Alma Mater, que fue lanzado contra los acantilados por los vientos y oleajes huracanados del ciclón Georges y que ahora no hay forma de moverla de allí, pues está enterrada, con el fondo roto y con una carga de combustible que no se le ha podido sacar del todo. 
La situación de este último caso, que también reclama una solución por la agresión visual que representa y el peligro de la contaminación del litoral sur de Santo Domingo, es que los remolcadores no pueden desenterrarla y se teme que cuando al fín lo puedan lograr, se corra el riesgo de que se hunda con todo y remolcador, porque al estar desfondada, no es posible mantenerse a flote.

RECOMENDACIONES TECNICAS

Varios miembros de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo han analizado la situación en varias vertientes, pero todos coinciden en que esta situación, aunque grave, aún es ‘‘salvable’’. El caso amerita de una solución que no se debe seguir dejando al tiempo, pues la timidez que se advierte al abordar el problema desde las esferas oficiales, debe tornarse en la adopción de medidas concretas y efectivas que contribuyan al saneamiento general de los ríos Ozama e Isabela. Estiman que como punto de partida para buscar una solución verdadera a la contaminación de estos ríos, se podía comenzar con desenterrar y remolcar las embarcaciones hundidas y varadas que actualmente se encuentran en el puerto de Santo Domingo (Sans Soucí y aguas arriba de los puentes Ramón Matias Mella, Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez). 
Valentín Rivas del Centro de Investigaciones de Biología Marina de la UASD, Luis Carvajal responsable del área de acompañamiento comunitario de la Comisión Ambiental, Lourdes Rojas directora del Departamento de Biología y Felícita Heredia coordinadora de la Mestría de Ecología y Medio Ambiente, que son los miembros de la Comisión más ligados al caso que nos ocupa, mostraron su disposición de participar en cualquier iniciativa oficial que vaya orientada a buscarle una salida técnica y práctica a la problemática que en estos momentos rodea al estuario del Ozama. 
Todos coinciden en que para el caso de las embarcaciones que intenten penetrar a puertos dominicanos y en particular a Sans Soucí, las autoridades portuarias deben observar con detenimiento la situación particular de las mismas, para que todo el que quiera botar una chatarra no nos la traiga y la abandone disimuladamente o que se presente situaciones como el Sealink Express, cuyo propietario se desentendió tanto del barco como de la tripulación y estimaron que cuando ocurren situaciones de esta naturaleza es porque posiblemente la compañía aseguradora no ha podido responderle o que el barco tenga el seguro vencido, pues no existen razones para que no se resuelva este caso dentro de lo que la lógica y las leyes nacionales establecen. 
Nos falta una legislación ambiental que de manera expresa pueda brindarle una salida legal a esta problemática, pero también observan los miembros de la Comisión Ambiental de la UASD, que existe toda una legislación internacional que de alguna manera deben tratar el caso de naves o embarcaciones que son abandonadas irresponsablemente en un puerto y sus propietarios se desentiendan de las mismas. Sea cual fuere la situación legal, el caso demanda acciones urgentes y esta comisión está presta para colaborar en lo que esté a su alcance para salvar a los ríos Ozama e Isabela y para decirlo de alguna manera, para salvar la joya de mayor valor que posee la ‘‘Zona Colonial de Santo Domingo’’ (Patrimonio Común de la Humanidad): el Ozama.

Por Eleuterio Martínez 
Publicado originalmente en el Listin Diario del 30 de Mayo 2000