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País cabalga detrás de energía alternativa

tenerife-energia-eolica Durante mucho tiempo la humanidad vivió con el temor de que llegaría un día en que se terminaría el petróleo y con ello llegaría el fin de nuestra civilización. La buena noticia es que aunque ya comienza a dar avisos, no se ha terminado en un momento en que ya sí contamos con la tecnología para producir diferentes modalidades de energía alternativa.

El gran problema que parece adelantar la escasez y falta del petróleo para las civilizaciones occidentales, reside, principalmente en el hecho de que hoy en día los países capitalistas propusieron y lograron hacer avanzar un programa de desarrollo que cambió radicalmente el proceso de industrialización de muchos países en vías de desarrollo. Como consecuencia, se encuentran conque las reservas mundiales de combustibles ahora empiezan a agotarse.

Doroteo Rodríguez, gerente de Fuentes Alternas de la Comisión Nacional de Energía, que durante años se ha especializado en la temática, ha tenido la misión de asumir la voz cantante en República Dominicana. Habla con entusiasmo del tema y tiene su mirada puesta en el Congreso, a la espera de que se termine de aprobar el anteproyecto de ley de incentivo a las fuentes renovables de energía.

Según explica, la importancia de esta ley radica en que con la plataforma legal se abren las puertas para el estímulo a la inversión y dedicación de fondos para el desarrollo de las tecnologías de generación de energía.

«La agroindustria de la energía es la actividad económica más promisoria que tiene este país. Va a sustituir un mercado de importación que ya está por US$2,000 millones por algo que se puede producir localmente dando empleos en las zonas rurales a miles y miles de gente. En Brasil que es potencia mundial de etanol, dicen que ya está demostrado que la energía del etanol produce 30 veces más empleo que la del petróleo. A eso se le llama rentabilidad social».

Según explica, el país debe apuntar a lograr, eventualmente, que de un 50 a un 60 % de la energía venga de la biomasa. Esto, tanto para el transporte como para la electricidad y la cocción de alimentos. Entonces debería haber un 20% para viento e hidroeléctrica y solamente un 20% de combustible importado, a lo que Rodríguez añade que cuando se llegue a esa situación, el país estará bien.

«En 50 años el fósil se habrá terminado. Personalmente creo que antes de que eso ocurra habrán surgido inventos superrevolucionarios que nos van a dar fuentes de energías que ni se conocían ni se pensaban», explica.

Pero en definitiva, señala, esos inventos pueden tardar décadas en llegar.

«Con lo que, de inmediato, para lograr el desarrollo y una buena calidad de vida, nuestra mejor opción es, primero la biomasa, después el viento, después el sol y después las energías oceánicas».

BIOMASA

En sus modalidades de biomasa sólida, líquida como el etanol y el biodiesel, y gaseosa, está llamada a convertirse en una fuente primaria de energía. Su producción es la más promisoria para el país, ya que requiere inversiones de menor costo, es más versátil y es una potencia firme. Se puede depender de ella en primer lugar.

Cocinar con leña es el ejemplo más típico del uso de biomasa. Los tres mercados energéticos, transporte, electricidad y cocina, suelen consumir diferentes tipos de combustible.

En electricidad se consume «fuel oil» y gasoil. Pero el «fuel oil» natural y el carbón natural se usa para plantas termoeléctricas grandes. Parte de los combustibles para producción de electricidad como es el gasoil también sirven para el transporte, porque hay camiones y vehículos que funcionan con gasoil, mientras que parte del combustible que se usa para electricidad como es el gas natural, también puede servir para cocina. El gas natural es el más versátil y eventualmente su mercado va a ampliarse en nuestro país.

El gas metano, que es el que se puede producir a partir de los excrementos de animales, podría proporcionar hasta un 15% de la energía del país, según estima Rodríguez.

«En la India y en la China utilizan el gas metano para cocinar y para mover plantas eléctricas y calefacción». En la biogasificación de los residuos animales y agrícolas hay un potencial inmenso por desarrollar, asegura.

Por otro lado, valoró las propiedades del biodiesel o gasoil vegetal. Este producto que se obtiene de aceites vegetales, aceite de soya, aceite de palma, es un sustituto del gasoil hasta en un 100%.

«Ahora con el etanol, que es un alcohol que se puede obtener de cualquier sacarosa o celulosa (cualquier biomasa) mediante un proceso de destilería o fermentación, se puede obtener un combustible sustituto de la gasolina. En este proceso entra toda lo que es materia vegetal que se produzca como residuo. Incluso, la basura orgánica se pueden convertir en electricidad», explica.

Añade que la yuca, por ejemplo, es un tubérculo. «Después de sacar la raíz del suelo, la apilan y la queman. Eso se podría transformar en etanol y sustituir la gasolina importada», añade.

En República Dominicana se ha producido etanol a partir de la caña de azúcar, para consumo humano. De hecho, Rodríguez asegura que el etanol, mezclado con gasolina a un 10% pone a funcionar. Claro que la producción del etanol carburante implica un proceso técnico diferente.

En Brasil, que es la potencia mundial en etanol, ya hay cuatro millones de carro que funcionan solamente con etanol. La mayoría del resto de los carros funcionan con 50% de etanol. Para eso han desarrollado una tecnología automotriz especializada.

«Los brasileños estuvieron 20 años subsidiando su producción, porque mientras el petróleo estuviera por debajo de los US$25 el barril, era más costoso producir etanol que gasolina. Pero ahora mismo en Brasil el etanol se vende a mitad de precio que la gasolina».

ENERGÍA EÓLICA

La República Dominicana tiene más recurso de viento del que puede asimilar por los próximos 20 ó 30 años.

«Para comparar, nosotros tenemos 500 megavatios de capacidad instalada con hidroeléctricas. Eso nos tomó 50 años hacerlo. Sin embargo con viento pudiéramos tener 500 megavatios en menos de 10 años. Cinco veces más rápido de lo que costaron las hidroeléctricas con menor trastorno ecológico».

Sin embargo, esta modalidad de energía será siempre un elemento de segundo orden, ya que no da un 100 % de confiabilidad.

De hecho, el «Plan Energético Nacional 2004-2015» contempla que la capacidad instalada en el país para la generación de energía eólica alcance los 500 megavatios al final del período.

La generación de energía con el viento es un buen negocio y ya el sector privado ha comenzado a interesarse en el renglón.

Con las mejores intenciones de impulsar este proyecto, todos los sectores interesados esperan la aprobación de la ley de los incentivos a las energías renovables, para iniciar la instalación de los parques eólicos.

Ya Jamaica, Colombia y Costa Rica los tienen. Hay países donde el kilovatio hora de viento se vende a entre cinco y seis centavos del dólar, mientras que República Dominicana está pagando la energía convencional a nivel de generación a un costo promedio de ocho y 10 centavos de dólar y llega al consumidor final a entre 15 y 25 centavos de dólar el kilo. De todas formas, no es indicado casarse con una sola opción. Lo ideal es optimizar la combinación de recursos.

«La inversión para la producción de energía eólica anda en el orden de los US$1.2 millones el megavatio. De manera que si vamos a invertir 500 megavatios, eso implica una inversión del orden de los US$600 millones. Inversión que, por supuesto, correrá por cuenta del sector privado».

El país puede producir 200 megavatios con parques eólicos en los próximos dos años, lo que implicaría un ahorro de US$1,000 millones al año en la compra combustibles. Rodríguez espera que en el país se lleguen a instalar 30 ó 40 parques.

«En Alemania ya van por los 17,000 megavatio y el parque promedio es de 10 megavatios, mientras que en España andan por los 8,000 megavatios y el tamaño del parque promedio es de 100», explica.

Asegura que las mayorías de los inversionistas que han pedido concesión para parque eólico lo han solicitado de entre 50 y 100 megavatios.

Los parques eólicos se instalan en terrenos privados, ya que estas torres pueden coexistir con otras formas de producción, como por ejemplo, la cría de ganado.

«Todos esos proceso conducen a la independencia energética de este país. A una actividad agroindustrial nueva, diversa, metida en todas partes», dijo.

Por Isaolym Mieses
(Periódico HOY)