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Otra vez el Parque Nacional del Este en la mira de los capitales foráneos

 

ING. ELEUTERIO MARTÍNEZ
ING. ELEUTERIO MARTÍNEZ

P. Profesor, otra vez el Parque Nacional del Este en la mira de los capitales foráneos ¿Cómo interpreta usted la sentencia de la Suprema Corte de Justicia que le adjudica a un tal Carlos Sánchez una porción de esta área protegida?

R. Lo cierto es que hay cosas increíbles o al menos, que uno no le encuentra lógica y se resiste a creerlo. Si tenemos una Constitución fresquecita, la primera Ley de la República, que está por encima de todas las leyes y más aun, de una resolución, no importa que provenga del más alto tribunal del país, que establece que “las Áreas Protegidas son bienes patrimoniales”, que nadie, ni siquiera el Presidente de la República, puede adjudicárselas.

Si la Ley Sectorial sobre Áreas Protegidas es taxativa, clara y contundente, que no deja espacio para interpretaciones antojadizas o para que un juez tenga una íntima convicción contraria a su espíritu, cuando dispone en su artículo No. 33: “Las áreas protegidas son patrimonio inalienable del Estado y, en tal virtud, nadie puede usufructuarlas o disponer de ellas sino es de acuerdo con lo establecido en esta Ley Sectorial de Áreas Protegidas, sus reglamentos y normas, así como las disposiciones vigentes en la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00, del 18 de agosto del 2000”.

Además, si en casos similares relacionados con las Áreas Protegidas que han llegado a la Suprema, los jueces han sido consecuentes con que el interés de la nación tiene que primar sobre cualquier interés particular y han fallado a favor de que las mismas conserven su estatus y no sean malogradas, disminuidas o menoscabadas. Entonces, no se entiende cómo es que estos mismos jueces se despachen ahora adjudicándole oficialmente a un extranjero esta porción del Parque Nacional del Este.

Si esto llegara a prosperar, si se sienta este precedente, entonces los dominicanos tendremos que olvidarnos de que existen Áreas Protegidas, de que tendremos ríos, hidroeléctricas, agricultura y acueductos, porque hasta el Pico Duarte, el Lago Enriquillo, La Isla Saona, Sierra de Bahoruco y Los Cayos Siete Hermanos, junto al Banco de La Plata y las Ballenas Jorobadas, pasaran a manos privadas y lo que es peor aún, al dominio de intereses de ultramar.

No se trata de cómo yo interpreto esta resolución, es la monstruosidad que ella encierra y los peligros que se ciernen sobre esta nación o el porvenir de nuestros hijos.

Por: Eleuterio Martínez
Hoy Digital