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La obtusa cojera de Bávaro-Punta Cana

Su auge económico constrasta con amenazas al medio ambiente y otros problemas como pronunciados desniveles y fragmentación del asfaltado en Bulevar entre Punta Cana y Uvero Alto. Por Juan Lladó.

Una breve inspección de Bávaro-Punta Cana, la más importante área turística del país, pone la carne de gallina. Ante las señales del innegable auge económico se cuecen situaciones que infunden esperanzas de gran mejoría, pero otras son de gran peligrosidad. Vale la pena visualizar la deseable reconfiguración de las mas trascendentes de esas situaciones para crear conciencia de donde deberá actuarse a fin de evitar que a Bávaro-Punta Cana le pase lo que le paso a Puerto Plata.

La esperada terminación de la Autopista El Coral, en unos 15 meses, sobresale como la situación de mayor repercusión futura. No solo provocará un tráfico más intenso entre el área y Santo Domingo, sino que posiblemente también redistribuya, por razones de costos, una parte de los vuelos a los aeropuertos de La Romana y Santo Domingo. Esto último provocaría un aumento del tráfico terrestre desde esos dos aeropuertos hacia el área. Por el contrario, Higüey y Otra Banda quedarán fuera de ruta y su tráfico interno disminuirá sustancialmente.

Un impacto similar tendrá la terminación del Bulevar de 43 kms que discurrirá entre Punta Cana y Uvero Alto. Actualmente están hábiles los 25 kms que van de Punta Cana a Macao y la empresa Oderbrecht ha comenzado el trabajo en los restantes kms que faltan para llegar a Uvero Alto. Este último tramo tiene perspectivas de no presentar problemas, pero el anterior está a medio hacer y los desfiguran los pronunciados desniveles y fragmentación del asfaltado. Hay un patronato creado por decreto presidencial que estaría encargado de corregir esas fallas, pero el mismo no se reúne hace años y esa situación continúa al garete.

Al garete continua también la situación ambiental de toda el área. A pesar de que, por iniciativa de la asociación regional de hoteles (AHPTZE), se ha mejorado mucho el manejo de la Laguna de Bávaro, hay reportes de que la franja de 17 kms de manglar que se extiende desde Macao a Punta Cana sigue siendo violada. Se ha propuesto el desarrollo de un Gran Canal que proteja al manglar y sirva de esparcimiento a los turistas, pero nadie ha tomado la iniciativa de preparar un documento de proyecto al respecto. Es al Ministerio Ambiente a quien le toca tomar la iniciativa y ejecutar el proyecto, pero seria más elegante si la AHPTZE prepara el correspondiente documento.

No es al Ministerio Ambiente, por otro lado, a quien le toca confrontar el problema del acuífero y de la disposición de residuos sólidos. Este debe impulsar una iniciativa seria para detener la intromisión marina del acuífero, pero es el INDHRI, INAPA o el Gobierno Central quien debe construir el acueducto. La alternativa de que sea el Distrito Municipal de Verón no es realista. Esa instancia debería priorizar el reto de la disposición de los residuos sólidos. Los vertederos a cielo abierto están contaminando el ambiente de manera preocupante y ya es tiempo de que se busque una solución integral para toda la zona.

Otra situación de gran preocupación es el indetenible crecimiento de la arrabalización. Aunque el CEIZTUR esta construyendo algunas calzadas -mas por estética que por funcionalidad- y asfaltando algunos tramos de carretera próximo a los hoteles, la anomia urbana continua indomable. Crecen los barrios marginados y los márgenes de la carretera de Verón-Punta Cana se tornan cada vez mas desordenados. Si Playa del Carmen y Cancún son ejemplos en relación al desarrollo urbano, nadie parece tomar las riendas del proceso en nuestro polo turístico más importante para que se parezca a ellos.

Existe, por supuesto, una incipiente institucionalidad en el Distrito Municipal. Sin embargo, la existencia de funcionarios no implica que haya una acción deliberada para embridar las huestes del pandemonio urbano. El excelente plan de ordenamiento que elaboro, con patrocinio mixto, un grupo de distinguidos arquitectos ha sido echado a un lado y se reporta que las autoridades del MITUR ahora elaboran otro. Ya se ve venir un conflicto jurisdiccional entre el Distrito y MITUR, pero sin participación proactiva y diligente del sector privado poco se conseguirá.

Un problema subyacente a esa situación tiene que ver con el electorado del Distrito. Como una gran proporción de los empleados hoteleros provienen de otras partes del país, deben salir a votar a sus respectivas poblaciones en tiempo de elecciones municipales. Por eso la AHPTZE esta promoviendo el cambio de domicilio entre los empleados hoteleros. Pero se tardará varios años antes de que esa recomposición del electorado brinde los frutos esperados. Mientras, las instancias políticas provinciales y el liderazgo privado son los responsables de corregir los entuertos del Distrito.

La misma AHPTZE también requiere de cambios, a pesar de la ingente y meritoria labor desempeñada por su actual presidente. En consonancia con el objetivo de hacer mas transparente el liderazgo privado del sector turístico, es tiempo ya de que los extranjeros jueguen papeles protagónicos. Hay varios gerentes hoteleros españoles, por ejemplo, que tienen muchos años viviendo en la zona y pudieran asumir la presidencia de la asociación cuando se escoja una nueva directiva. Al país le conviene que el extranjero de la cara y defienda sus intereses porque así nosotros defenderemos mejor los nuestros.

Otro problema serio que gravita sobre el área es el de la creciente población haitiana. Aunque los 25,000 existentes no son los responsables principales del desorden urbano, ellos contribuyen a la arrabalización con la creación de ambientes degradados en los cinco barrios en que habitan hasta ahora. El Pequeño Haití es el más grande y problemático y representa un foco mortificante de pobreza y degradación en colindancia con los oasis de suntuosidad de los hoteles. Ya que regaló uno universidad a Haití, el Gobierno Dominicano debe hacer de este enclave un proyecto de desarrollo urbano ejemplar con una contribución económica de los empresarios de la zona. Con imaginación, ese enclave podría convertirse en un atractivo turístico para fortalecer la oferta complementaria.

La otra gran preocupación provocada por la presencia haitiana tiene que ver con la salud. Como Haití esta castigado por la prevalencia de la malaria, el regreso de los haitianos que trabajan en la zona pero visitan su país en tiempos de asueto es una grave amenaza. Causa pavor lo que pudiera suceder si causaran brotes de enfermedad en la zona. La AHPTZE ha recurrido a crear su propio laboratorio clínico para exigir que tomen pruebas los que retornan y así han podido evitar los brotes de malaria. Pero eso es solo un paliativo y otros problemas de salud podrían surgir en esos focos de inmigrantes.

Vía: Diario Libre