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El dilema económico de no capturar al pez que produce arena

Se estima que el pez loro o cotorra representa entre el 30% y 40% de las capturas pesqueras en aguas dominicanas en los últimos años. Pescadores, propietarios de embarcaciones y comerciantes analizan cómo les afecta que no se pueda pescar ni comercializar durante dos años.
 

Por Mariela Mejía/Marvin del Cid

PUERTO PLATA. En un cuarto frío había decenas de peces loro y parte de un tiburón tigre congelados. Se conservaban en la pescadería El Diamante en el municipio Cabrera, cuyo propietario, Valerio Rodríguez, analizaba cómo se manejará ahora que el Ministerio de Medio Ambiente prohibió por dos años la pesca y comercialización del pez almacenado y del tiburón por tiempo indefinido.

“Yo no me opondría a que lo paren por dos años, pero pienso que debió haber sido como el lambí: tres meses (de veda) y vamos a pescar”, dijo Rodríguez.

Sentado en la pescadería, ubicada cerca de la concurrida playa Diamante, en la provincia María Trinidad Sánchez, Rodríguez recordaba que tiene casi 40 años en el negocio. Es un intermediario que genera empleos directos e indirectos con la compra de las especies capturadas por los trabajadores de barcos pesqueros y su reventa a supermercados y otros locales.

“Eso es lo que más traen los pescadores (pez loro). El pez loro tiene tanta demanda que se ha ido poniendo casi tan caro como un pez bueno; ya se está cotizando casi a 110 pesos (la libra)”, afirmó. El mero, de mejor categoría, está a unos RD$200 la libra.

Entre los peces hervíboros arrecifales tropicales se encuentran las especies de la familia Scaridae, a la que pertenece el pez loro o cotorra. Con sus dientes fusionados, parecidos al pico de las aves que le dan su nombre coloquial, rae rocas, corales y extrae macroalgas. Es indispensable para el mantenimiento de la cobertura y crecimiento de los corales en los arrecifes. Y algo muy importante: defeca partículas en forma de arena; se estima que en un año puede producir más de 200 libras.

A pesar de su importancia ecológica, en un país que solo el año pasado tuvo ingresos oficiales de US$6,721.5 millones por el turismo -que se apoya en el sol, playa y arena-, es ingerido por el hombre y preferido por su precio asequible. Esto motivó a distintas entidades y empresas a desarrollar una campaña para desincentivar su consumo. En la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares se encontró que la inclusión de pescado en general en la dieta es más común en las regiones sur y este del país.

La captura del pez loro es muy extendida en el Banco de la Plata, en la costa norte, usando arpones y compresores, unas herramientas prohibidas por ley.

El informe Estado y Tendencias de los Arrecifes Coralinos del Caribe: 1970-2012, basado en estudios realizados en 90 lugares de 34 países, indica que la sobrepesca “ha conllevado a reducciones vertiginosas de peces herbívoros, especialmente los grandes peces loro, los herbívoros más eficaces del Caribe, pero los más vulnerables a todos los tipos de pesca salvo el anzuelo y el sedal”.

El pasado 17 de junio el Ministerio de Medio Ambiente dio a conocer la resolución 0023/2017 que prohíbe la captura y comercialización por dos años de los peces loro de la familia Scaridae y de los peces doctores (familia Acanthuridae), así como sus productos derivados, incluyendo su exportación o importación.

También, una veda de cinco años para el erizo negro y por tiempo indefinido las especies de tiburones y rayas (orden Elasmobranquios).

El Ministerio se basó en que los estudios recientes indican que los arrecifes de coral de la República Dominicana “se encuentran en pobre estado de conservación debido mayormente a la sobrepesca, especialmente de especies herbívoras claves en el ecosistema”.

La institución no ofreció cifras que establezcan alguna reducción de las especies en cuestión. Sin embargo, aunque pescadores consultados fueron esquivos para responder si han observado alguna disminución en la cantidad de peces en las costas, admitieron que suelen salir de los límites marinos para encontrarlos, como hicieron 53 dominicanos que están presos en Bahamas desde finales del año pasado por alegadamente penetrar irregularmente a esas aguas territoriales.

“Como que los otros pescados no aparecen” –observó el comerciante Rodríguez- “el mismo mero lo salen a buscar y un barco pasa 20 días para allá (en alta mar) y es muy difícil que traiga uno. Cuando yo empecé (en el negocio) se cogían con la mano”.

Entre 2001-2016 se reportó de forma oficial una captura de 1,400,098.42 kilogramos de pez loro en el país, a un precio ponderado de RD$142 el kilogramo como precio primario y un ingreso general de RD$198,813,975.64. Los kilos representan el 0.62 % de la pesca contabilizada de forma regular en ese periodo, que fue de 225,176,456.07 kilogramos.

“Las algas pueden asfixiar a los corales, atrofiar su crecimiento, y reducir su éxito en el reclutamiento, son competidores directos en el arrecife. Por esto es tan importante mantener un balance en el crecimiento algal y esto se puede lograr por medio de los peces loro”, indica la FAO en un documento.

Las cifras son del Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca), de 200 lugares de desembarco, y excluyen las que no se registran. Las referentes al pez loro distan en proporción de las estimadas por un grupo de propietarios de embarcaciones y buzos que estaban reunidos el pasado jueves en el local de la Asociación de Propietarios de Barcos Pesqueros, en Puerto Plata. Entre ellos debatían si era el 30 % o 40 % de todo lo que consigue una nave que corresponde al pez en veda.

Esos porcentajes que mencionaban se asemejan a lo informado a Diario Libre el pasado 19 de junio por el encargado de Regulación Pesquera de Codopesca, Raúl González, de que entre 30% y 40% de la captura nacional de los últimos años corresponde a pez loro.

Por la proporción que representan, en la Asociación estudian refutar la veda impuesta por Medio Ambiente, que les fue notificada el miércoles de la semana pasada. Sin embargo, Joel Santos, presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), la calificó ayer como de “gran trascendencia e importancia para el turismo y la economía”.

“El pez loro y el erizo negro son eslabones fundamentales en la producción de la arena de las playas (…) Las playas y el clima son el atractivo principal en torno al cual gira la fortaleza de la oferta (turística) dominicana”, expresó Santos.

¿Cómo afecta la veda a los pescadores?

Luis Heredia, presidente de la Asociación de Propietarios de Barcos Pesqueros, indicó que el gremio tiene 19 miembros dueños de 35 embarcaciones. Hay naves que pueden transportar hasta 60 tripulantes.

Del Sindicato de Pescadores, Yoleros y Buzos de la Empresa Pesquera de Puerto Plata, su presidente Rafael Rodríguez, da más cifras para sustentar los empleos que genera el sector: 1,711 pescadores de la cabecera de la provincia registrados y en las 17 provincias costeras hay 13,817.

Heredia y Rodríguez aseguran que no es el turismo el que sostiene económicamente a Puerto Plata, sino el sector pesquero.

Preparar un barco para un viaje de pesca de un mes puede costar hasta RD$8 millones o RD$10 millones. Un buzo que captura con compresor estimó que se ganó RD$170,000 en su última exploración. Su botín incluyó 33 quintales de langosta (que está en veda hasta el 30 de junio) y 18 quintales de peces.

“El Ministerio de Medio Ambiente tomó esa decisión sin analizar las consecuencias que va a traer esto. La mayoría de los compañeros, quien les habla, y los dueños de pescaderías y de plantas procesadoras, estamos trabajando en base a financiamiento bancario”, dijo Heredia.

Argumentó que pescan a 90 kilómetros de costa y que no están opuestos a la preservación de las especies. “Pero debe ser con áreas específicas”, afirmó.

Contrario a lo dispuesto por Medio Ambiente, directivos de Codopesca han manifestado que lo ideal, más que una prohibición absoluta por dos años para el pez loro, era definir zonas de recuperación del ecosistema y bancos de peces, una medida que no deprimiría al sector pesquero.

De la Asociación de Propietarios de Barcos Pesqueros hay 15 embarcaciones en alta mar. Heredia explicó que se les notificó que por este viaje están exentas del cumplimiento de la resolución. “Ahora, el problema va a venir con los que se van a partir de hoy, a partir de mañana”, destacó.

Y se va más allá. Entiende que detrás de la veda puede estar el interés de empresarios para beneficiarse de la importación de pez loro. En Codopesca se informó que el país lo importa desde Indonesia.

Mientras los gremialistas estaban reunidos, llegó al local Edwin Durán, director operativo de Medio Ambiente en Puerto Plata, a recoger la lista de las 15 embarcaciones que están en alta mar. Indicó a Diario Libre que aunque entiende que la medida tendría un impacto económico a corto y mediano plazo, “es para la abundancia del mismo pez, para que haya en el futuro un resultado eficiente y permanente”. “Les ayudaría a ellos mismos; es un sacrificio mínimo, pero el resultado será mayor”, dijo.

¿Qué venderán los comerciantes?

Los comerciantes que operan restaurantes analizan ahora cómo se manejarán con sus menús. “Habrá que ofertar otros pescados”, expresó un vendedor de peces y mariscos en playa Diamante. Él ofrece un servicio de loro con tostones entre RD$300 y RD$350.

“Hay algunas personas que si no es ese (pez loro) no lo comen porque entienden que si comen un chillo o un mero les puede hacer daño. Sé que eso nos va a traer ciertos conflictos”, dijo Joan Ventura, supervisor de la Pescadería Johan de Puerto Plata, donde venden la libra de pez cotorra a RD$220 y de chillo a RD$325.

¿Hay personal para vigilar el cumplimiento de la veda?

El cumplimiento de la resolución debe hacerse en coordinación con Codopesca y la Armada de República Dominicana. El personal del Ministerio de Medio Ambiente también podrá auxiliarse de cualquier otro organismo de seguridad del Estado para detener a los infractores.

Un organismo de seguridad es el Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa) que cuenta con 188 miembros, incluidos el director y personal de oficina. “Deberían ser 500”, reconoce el general Valerio García, titular de la institución.

Entre el 22 de septiembre de 2016 y el 31 de mayo de 2017 el Senpa ejecutó 154 operativos referentes a recursos costeros y marinos en los que detuvo a 62 personas e incautó 11 vehículos.

La principal infracción en área de costeros y marinos es por pesca con instrumentos irregulares. Entre las zonas donde más se detectan están Sánchez, Sabana de la Mar y Miches.

Otra infracción común es la violación de vedas periódicas: del lambí (del 1ro. de julio al 31 de octubre), del cangrejo (del 1ro. de diciembre al 30 de abril) y de langosta (del 1ro. de marzo al 30 de junio).

“Pienso que las cosas se van a resolver, van a estar bien”, aseguró el general García.

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