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CONSULTORIO ECOLÓGICO

 

Eleuterio Martinez

P.- Eleuterio, aquí en Villa González se comenta que un cura acaba de comprar más de 2,000 tareas en las faldas del Diego de Ocampo, específicamente en la zona del Arroyo Arenquillo. ¿Esas operaciones se pueden realizar dentro de un Área Protegida?

R.- Diego de Ocampo es un Monumento Natural, que ostenta la categoría genérica III de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), donde el régimen de propiedad es de dominio público, razón por la cual, ni siquiera el Estado Dominicano puede disponer de la superficie protegida, al tratarse de un bien que de hecho y por derecho pertenece a todos los ciudadanos dominicanos y del mundo.  

A lo mejor se trata de alguna confusión, porque en Villa González siempre se ha respetado al Diego de Ocampo como “Zona Vedada”,  desde los años 60 hasta el 1996, cuando el decreto 233-96 lo elevó a la categoría de Reserva Biológica (Ib – UICN), medida que fue reforzada por la Ley Ambiental Dominicana (No. 64-00), la cual acogió sus límites originales y aunque los mismos sufrieron una pequeña modificación con la Ley Sectorial de Áreas Protegidas (No. 202-04 del 2004), no cabe dudas de que su integridad territorial está legalmente bien establecida como para que a nadie se le ocurra vender o comprar lo que no tiene precio, porque las normas universalmente aceptadas que rigen para las áreas protegidas, así lo establecen.

Hablamos de confusión, porque si los terrenos comprados por el sacerdote se encuentran por debajo de la cota de los 500 metros sobre el nivel medio del mar, no tendría problemas en hacer lo que le parezca en ellos, siempre y cuando cumpla con las normas de la Ley Ambiental Dominicana, pues los límites del Monumento Natural Diego de Ocampo comienzan a los 600 metros sobre el nivel del mar.

Ahora bien, sí nos preocupa que se hable de la zona de influencia de la micro cuenca del Arroyo Arenquillo, donde la Sociedad Ecológica “Las Lagunas” libró recientemente una batalla campal contra los depredadores del bosque latifoliado dominado por Caobas y otras especies valiosas nativas. El Arroyo Arenquillo conserva una de las mejores muestras del bosque de transición (seco  – húmedo), el cual le brinda refugio a una gran diversidad de plantas y animales, su mayor riqueza, la cual se encuentra bajo resguardo compartido entre la Secretaria de Estado de Medio Ambiente y la “Sociedad Ecológica del Cibao”, mediante acuerdos de co-manejo.

Por: Eleuterio Martinez
Hoy Digital