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Conoce el proyecto que protege la agrobiodiversidad y recupera ecosistemas vulnerables

Un ambicioso proyecto que busca conservar la agrobiodiversidad y recuperar los ecosistemas vulnerables en las zonas rurales altoandinas se desarrolla desde hace tres años en las regiones de Arequipa, Apurímac, Cusco, Huancavelica y Puno, con la activa participación de las comunidades campesinas.

Se trata del proyecto el proyectoGEF Agrobiodiversidad-SIPAM, que articula el trabajo de los Ministerios del Ambiente (Minam) y de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) del Perú, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Profonanpe, con el apoyo del Global Environment Facility (GEF).

Beneficiarios y objetivos

Los beneficiarios de este proyecto, lanzado en mayo de 2019 y con un horizonte de cuatro años, son pobladores de 13 distritos y 70 comunidades campesinas de áreas altoandinas.

Entre sus metas destacan 300,000 hectáreas gestionadas y restauradas con sostenibilidad ambiental, así como también recursos de la agrobiodiversidad reconocidos y valorizados. Se proyecta también ayudar a conectar con el mercado a unos 2,000 productores de agrobiodiversidad.

Este es el primer proyecto que vincula, de forma articulada, al gobierno nacional representado por el Minam y el Midagri, con los gobiernos regionales y locales de las regiones mencionadas.

Seguridad alimentaria

El proyecto rescata sistemas agrícolas tradicionales de pequeña escala que han sobrevivido el paso del tiempo y pueden proporcionarnos soluciones sostenibles que contribuyan a la seguridad alimentaria, conservación de la agrobiodiversidad, y a la resiliencia frente al cambio climátic

Reconocer, valorar y salvaguardar estos sistemas agrícolas tradicionales se torna aún más importante en el contexto del Decenio de las Naciones Unidas de la Agricultura Familiar (2019-2028).

Antecedentes

Con el objetivo de conservar estos sistemas agrícolas tradicionales de importancia global, la FAO lanzó, hace 18 años, el programa Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), en el marco de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible realizada el 2002 en Johannesburgo, Sudáfrica.

Los SIPAM son definidos como “sistemas de uso de la tierra y paisajes ricos en diversidad biológica que han evolucionado desde la coadaptación de una comunidad con su ambiente y sus necesidades y sus aspiraciones para un desarrollo sostenible”.

Este programa busca responder a dos desafíos globales que socavan la agricultura familiar y los sistemas agrícolas tradicionales. Por un lado, la falta de reconocimiento de los sistemas agrícolas que han sostenido altos niveles de agrobiodiversidad por cientos, y en algunos casos miles de años. Por otro lado, la ausencia de oportunidades e incentivos para que la juventud rural pueda optar por planes de vida que contribuyan a la conservación y valorización de su patrimonio agrícola. Actualmente, existen 53 Sitios SIPAM ubicados en 22 países, tres de ellos en Sudamérica (Perú, Brasil y Chile).

Perú formó parte del primer proyecto global para implementar el enfoque SIPAM, junto con Argelia, Chile, China, Filipinas y Túnez, cofinanciado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el cual se implementó del 2008 al 2014.

A escala global, uno de los resultados del proyecto fue la declaración de los primeros siete Sitios SIPAM en el 2011, dentro de los cuáles se declaró El sistema Agrícola Andino del corredor Puno-Cusco.

El sistema agrícola declarado en Perú abarca aproximadamente 350 kilómetros, se extiende desde el área meridional de los Andes peruanos incluyendo Machu Picchu (2,430 m.s.n.m.) y toda la cuenca del río Vilcanota (4,300 m.s.n.m.), cruzando la parte septentrional del altiplano peruano y alcanzando el lago Titicaca (3,800 m.s.n.m.).

Este sistema se ha mantenido gracias a la resiliencia de más de 300 comunidades que han domesticado un conjunto de cultivos y animales a través de sus conocimientos tradicionales.

Rol clave en la pandemia

En el contexto de la emergencia sanitaria nacional por la pandemia del covid-19, durante el 2020, el proyecto GEF Agrobiodiversidad-SIPAM hizo posible que numerosas familias de Apurímac, Cusco, Huancavelica y Puno, preocupadas por la falta de abastecimiento de alimentos que tenían sus familiares en otras ciudades por causa de la inmovilización y la imposibilidad de trabajar, les hicieron llegar oportunamente sus productos.

Gracias al citado proyecto 4,627 familias y allegados de los usuarios en situación de vulnerabilidad económica por el covid-19 en las ciudades de Lima, Huancayo, La Oroya, Arequipa, Mollendo, Ica, Nazca, Ilo, Moquegua y Tacna, recibieron remesas de productos de la agrobiodiversidad que sirvieron para mitigar los efectos económicos negativos de la pandemia.

Esta experiencia, denominada “Reactivando el Apachicuy, iniciativa solidaria en tiempos de crisis”, fue distinguida con el premio Buenas Prácticas de Gestión Pública, edición 2021, en la categoría Inclusión Social, subcategoría Ámbito Rural.

Acceso escolar a productos de la agrobiodiversidad

En el marco del Proyecto GEF Agrobiodiversidad SIPAM, durante el 2021, alrededor de 770 escolares de 20 instituciones educativas de los distritos de Laria, Lares y Ácora, pertenecientes a las regiones Huancavelica, Cusco y Puno, respectivamente, se beneficiaron con los productos de nuestra agrobiodiversidad que fueron incluidos en el Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis).

En el marco de la experiencia piloto, se adquirieron 4.7 toneladas de alimentos por un valor de S/ 18,933, mediante un innovador esquema de compras públicas a 128 productores conservacionistas. Asimismo, se ha venido trabajando en la inclusión de estos agricultores a mercados dinámicos.

En 2021, se alcanzaron ventas por S/ 190,330.78, gracias al posicionamiento de la marca colectiva Agrobio, que incluye a las asociaciones de agricultores locales, promoviendo y distribuyendo sus productos.

Actualmente, en convenio con la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec) se ha conformado la Red de Productores y Consumidores de la Agrobiodiversidad y se está desarrollando la feria itinerante Kusicuy. Esta cuenta con una aplicación móvil como estrategia de comercialización de sus productos.

El coordinador nacional del Proyecto GEF Agrobiodiversidad SIPAM, Cesar Sotomayor, destacó el apoyo brindado a la agricultura familiar conservacionista en el ejercicio de su soberanía alimentaria. Para ello se generan mecanismos alternativos de inserción a mercados y ferias locales. Además, se fomenta e impulsan cadenas cortas agroalimentarias de venta de productos bajo la modalidad de entrega a domicilio.

ANDINA